El Dr. Juan Carlos Hijano Mir, cirujano plástico, explica por qué el lifting sigue siendo el tratamiento de referencia cuando la causa del envejecimiento no son las arrugas sino la caída de los tejidos.
La pérdida de soporte de los tejidos, el descenso de los volúmenes faciales y la alteración del óvalo del rostro son algunos de los principales responsables de que una persona parezca más envejecida.
En este contexto, el lifting facial continúa siendo una de las intervenciones más eficaces para corregir el envejecimiento estructural y recuperar la armonía facial sin modificar los rasgos.
Existe la creencia de que envejecemos porque aparecen arrugas, pero en realidad gran parte del envejecimiento facial se debe a que los tejidos descienden y pierden su posición natural. Comprender esta diferencia es fundamental para elegir el tratamiento adecuado. Las arrugas son solo una parte del problema. Cuando existe una caída real de los tejidos, el objetivo no es rellenar ni tensar la piel, sino reposicionar las estructuras que han cambiado con el paso del tiempo.
Añadir volumen no es siempre la respuesta
Uno de los errores más frecuentes es intentar corregir la flacidez facial exclusivamente mediante tratamientos de relleno. Muchos pacientes llegan a consulta después de años realizando procedimientos que aportan volumen, pero que no solucionan la causa principal de su envejecimiento.
Según explica, el envejecimiento facial es un proceso complejo que afecta a la piel, la grasa, los músculos y los ligamentos que sostienen el rostro. Si los tejidos han descendido, añadir más volumen no siempre es la respuesta. De hecho, en algunos casos puede contribuir a que el rostro pierda naturalidad.
Por ello, insiste en la importancia de realizar un diagnóstico individualizado antes de decidir cualquier tratamiento.
El auge de los resultados naturales
La cirugía facial ha evolucionado de forma notable en los últimos años. Lejos de las imágenes asociadas a rostros excesivamente tensos o artificiales de las celebridades de antes, las técnicas actuales buscan resultados mucho más discretos y armónicos. El mayor éxito de un lifting es que nadie note que te has operado.
El objetivo no es cambiar una cara ni transformarla. Lo que buscamos es recuperar las proporciones y la posición que los tejidos tenían años atrás. De hecho, una de las frases que más repite en consulta resume esta filosofía: «El lifting no cambia la cara, la devuelve a su lugar».
Este enfoque responde también a una nueva demanda por parte de los pacientes, cada vez más interesados en mantener una imagen fresca y descansada sin alterar su identidad. La tendencia actual es clara: las personas quieren verse mejor, no diferentes.
