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¿Por qué no todas las varices se tratan igual?

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No todas las varices son iguales y, por tanto, no todas se tratan de la misma manera. Una pequeña araña vascular visible en la piel no plantea el mismo problema que una variz gruesa, y tampoco requiere el mismo procedimiento que una insuficiencia de las venas safenas.

Los avances en flebología han permitido sustituir en muchos casos la cirugía convencional por técnicas mínimamente invasivas, rápidas y con una recuperación muy corta. Pero la clave no está en elegir la técnica más novedosa, sino en determinar qué vena está afectada y seleccionar el procedimiento más adecuado para cada paciente.

Antes de decidir cómo tratar una variz hay que saber qué tipo de vena está afectada, su tamaño y cómo funciona el sistema venoso. No todas las varices necesitan el mismo tratamiento, explica la Dra. Laura Juárez, cirujana vascular de Clínica Menorca.

Distintos procedimientos

Las llamadas arañas vasculares o telangiectasias son pequeños vasos dilatados que se hacen visibles sobre la piel, tanto en las piernas como en algunas zonas del rostro.

En estos casos puede utilizarse el láser vascular, que actúa selectivamente sobre los pequeños vasos sin dañar los tejidos adyacentes. Es un tratamiento indoloro, no requiere anestesia y suele realizarse en varias sesiones, habitualmente espaciadas unos 20 días, explica el Dr. Javier Rangel, flebólogo de la Clínica.

Cuando existen varices de mayor tamaño, una de las opciones es la microespuma, una técnica que permite tratar diferentes tipos de varices sin necesidad de quirófano ni hospitalización.

Consiste en inyectar una espuma específica en la vena afectada para provocar su cierre. El paciente puede marcharse por su propio pie y retomar su actividad habitual inmediatamente, siguiendo las indicaciones del especialista y utilizando media de compresión cuando esté indicada, señala el Dr. Rangel.

Las venas safenas, como la safena interna o mayor y la safena externa o menor, pueden presentar insuficiencia y ser responsables de varices de mayor calibre.

En estos casos, el endoláser permite tratar la vena desde su interior mediante una fibra óptica que emite energía láser y provoca su cierre. Se realiza con anestesia local y sedación, no requiere incisiones ni suturas y el procedimiento dura aproximadamente 30 minutos.

También permite tratar determinadas venas perforantes insuficientes, que conectan el sistema venoso superficial con el profundo, explica la Dra. Juárez.

Otra alternativa son los adhesivos médicos, que permiten cerrar la vena enferma mediante un producto que se introduce en su interior y provoca su sellado.

Entre sus particularidades está que no requiere anestesia ni medias de compresión. El procedimiento dura aproximadamente 20 minutos y el paciente puede incorporarse a su actividad habitual ese mismo día, detalla el Dr. Rangel.

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