El Dr. Adrián Alegre es dermatólogo, director médico de la Clínica AB Derma (Madrid):
El láser ha transformado el manejo de las cicatrices, especialmente cuando se aplica en fases tempranas del proceso cicatricial. Un tratamiento precoz, incluso semanas después de la lesión, puede modular la inflamación, evitar fibrosis excesiva y mejorar el resultado estético.
A lo largo del tiempo, se ha pasado de láseres ablativos clásicos a tecnologías más seguras como los láseres fraccionados, que permiten una recuperación más rápida, y láseres vasculares como el PDL o KTP para tratar el enrojecimiento.
Clasificación y tratamiento
Es necesario tener en cuenta que no todas las cicatrices son iguales. Podemos clasificarlas según su estadio evolutivo (inmaduras vs. maduras), su volumen (atróficas, hipertróficas o queloides) y su color (eritrosas, hiperpigmentadas, hipopigmentadas). Cada tipo requiere un enfoque distinto: por ejemplo, una cicatriz atrófica puede beneficiarse de estimulación dérmica, mientras que una vascular activa requiere control del componente inflamatorio y vascular. Por eso, el tratamiento debe ser totalmente personalizado.
Hoy combinamos distintas herramientas para lograr mejores resultados. El láser vascular (PDL, KTP) o luz pulsada es ideal para reducir la rojez en cicatrices recientes y acortar la fase inflamatoria. Los láseres fraccionados ablativos siguen siendo el estándar en el remodelado de cicatrices maduras, y en fototipos más altos o pieles sensibles preferimos radiofrecuencia fraccionada con microagujas. También han sur surgido nuevas lentes fraccionadas para láseres de nanosegundos y picosegundos, que permiten estimular colágeno sin ablación, con menor riesgo de pigmentación.
Además, la combinación con medicina regenerativa (PRP, polinucleótidos, exosomas) y bioestimuladores (como hidroxiapatita cálcica o ácido poliláctico) potencia la reparación tisular y mejora la calidad del tejido cicatricial tratado con láser.
Tras cualquier tratamiento con láser o energía, es clave una buena rutina post procedimiento: fotoprotección estricta, evitar exposición solar directa, y uso de productos reparadores (como emolientes con ácido hialurónico, pantenol o centella asiática). En algunos casos, se pueden indicar parches o geles de silicona, o corticoides tópicos si hay tendencia hipertrófica. La constancia y el seguimiento profesional marcan la diferencia en los resultados a medio y largo plazo.
