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Protectores solares. Filtros físicos, químicos y biológicos

protectores solares

La Dra. Ana Carrasquilla, dermatóloga de IMR (Instituto Médico Ricart), insiste en la importancia de adoptar hábitos de fotoprotección durante todo el año y destaca los avances que han permitido desarrollar una nueva generación de protectores solares más completos y eficaces, capaces de actuar no solo frente a la radiación ultravioleta, sino también frente al daño biológico que esta provoca en la piel.

Más allá del Factor de Protección Solar

Tradicionalmente, la elección de un fotoprotector se ha basado en el Factor de Protección Solar (FPS), un indicador que mide principalmente la protección frente a la radiación UVB. Sin embargo, los expertos recuerdan que este dato, por sí solo, resulta insuficiente.
“El FPS mide principalmente la protección frente a UVB, responsable de las quemaduras solares, pero no refleja por completo la protección frente a UVA, luz visible o estrés oxidativo. Un buen fotoprotector debe ofrecer protección de amplio espectro y adaptarse al perfil y necesidades de cada paciente”, afirma la Dra. Carrasquilla.

La evolución de la fotoprotección ha dado lugar a fórmulas que combinan distintos mecanismos de defensa frente al daño solar.

Filtros físicos, químicos y biológicos: cómo actúa cada uno

Mientras los filtros físicos o minerales, como el óxido de zinc y el dióxido de titanio, reflejan y dispersan parte de la radiación solar, los filtros químicos u orgánicos absorben la energía ultravioleta y la transforman en calor antes de que pueda dañar la piel. A ellos se suma una tercera categoría cada vez más presente en los fotoprotectores de última generación: los filtros biológicos.
“Los filtros biológicos no bloquean la radiación, sino que ayudan a la piel a defenderse y reparar el daño mediante mecanismos antioxidantes, antiinflamatorios o de reparación del ADN”, explica la especialista.

La combinación de estos sistemas permite una protección más completa frente a las diferentes formas de radiación y frente a los procesos biológicos que desencadenan el envejecimiento y la carcinogénesis.

La revolución de los filtros biológicos

Entre los principales avances de los últimos años destaca la incorporación de antioxidantes, enzimas reparadoras del ADN y otros activos capaces de reforzar los mecanismos naturales de defensa de la piel.
“La radiación solar genera radicales libres que dañan proteínas, membranas celulares y ADN. Ingredientes como vitamina C, vitamina E, nicotinamida o extractos antioxidantes ayudan a neutralizar estas moléculas y reducen parte del daño oxidativo asociado al fotoenvejecimiento y la carcinogénesis”, señala la dermatóloga.

Según la experta, estos ingredientes representan una nueva forma de entender la fotoprotección“Permiten abordar el daño solar desde una perspectiva más integral, complementando la acción de los filtros tradicionales”.

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