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Adelgazar no debería equivaler a envejecer

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La Dra. Beatriz Beltránmédico estético asevera que: adelgazar no debería equivaler a envejecer. Cuando la pérdida de peso es muy rápida y no se protege la masa muscular, el impacto en la piel puede ser evidente. No es solo una cuestión estética, sino estructural: al perder peso de forma acelerada el cuerpo no solo pierde grasa, también masa muscular, que es el verdadero sostén de los tejidos.

El rostro pierde su soporte

La grasa facial forma parte de la estructura que sostiene el rostro. Cuando desaparece de forma brusca, el tejido pierde soporte y la cara cambia. Las mejillas se hunden, la mandíbula pierde definición y los surcos se marcan más. Cada vez más pacientes que han adelgazado rápidamente con fármacos agonistas GLP-1 y que presentan cambios visibles en la piel. Este fenómeno, conocido popularmente como ‘cara Ozempic’, suele manifestarse con mejillas más hundidas, ojeras más marcadas, pérdida de definición del óvalo facial y mayor presencia de líneas finas. Cuando el volumen facial desaparece de forma rápida, la piel pierde soporte y puede descolgarse, especialmente en la zona de la mandíbula o alrededor de los ojos.

¿Cómo afecta a la calidad de la piel?

El impacto no se limita únicamente a la flacidez. La pérdida rápida de peso también puede afectar a la calidad de la piel, algo que algunos especialistas describen como un aspecto más fino, seco o incluso ligeramente ‘acartonado’.

Cuando el tejido graso desaparece de forma acelerada, la piel puede volverse más fina, más seca y con una textura menos uniforme. Es frecuente ver una piel más apagada, con menor luminosidad y con las líneas de expresión más visibles.

Estos cambios se deben en parte a la pérdida de grasa subcutánea, que forma parte de la estructura que sostiene la piel, y a posibles alteraciones en la producción de colágeno y elastina, dos proteínas fundamentales para mantener la firmeza y elasticidad del tejido. En algunos pacientes incluso observamos una piel con un aspecto más frágil o ligeramente acartonado, similar a lo que ocurre cuando la piel pierde densidad y elasticidad.

A partir de los 25 años empezamos a perder colágeno de forma progresiva. Si a ese proceso se añade una pérdida rápida de peso sin entrenamiento de fuerza ni suficiente proteína, la flacidez puede hacerse más evidente. La clave es proteger la masa muscular, cuidar la nutrición y estimular el colágeno para que la piel mantenga su firmeza.

El cuerpo también acusa el adelgazamiento rápido

El impacto del adelgazamiento acelerado no se limita al rostro. En consulta también es habitual observar cambios corporales como brazos más descolgados, abdomen laxo, muslos menos firmes o glúteos con menor volumen. La piel tiene una gran capacidad de adaptación, pero necesita tiempo. Cuando la pérdida de peso es demasiado rápida, el tejido no siempre consigue retraerse y aparece la flacidez.

Por este motivo, la especialista insiste en que el proceso de adelgazamiento debe abordarse de forma integral. No se trata solo de perder peso. Es fundamental preservar la masa muscular, cuidar la nutrición y estimular el colágeno para que la piel mantenga su firmeza.

Cómo recuperar firmeza y volumen tras una pérdida de peso rápida

Cuando la flacidez ya se ha producido, el objetivo no es rellenar sin criterio, sino devolver soporte a la piel y mejorar su calidad. “Muchos pacientes llegan a consulta después de haber adelgazado rápido y lo que quieren es volver a verse bien sin cambiar su rostro”, explica la doctora. Para conseguirlo, se combinan tratamientos que estimulan la producción de colágeno y trabajan la estructura profunda del tejido:

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