Lo más recomendable para hacer frente a una alopecia androgénica es realizar una combinación de tratamientos médicos y quirúrgicos en caso de estar recomendados”, explica el Dr. Antonio Leone, médico estético de Hospital Capilar.
La combinación de tratamiento médico y cirugía, en aquellos pacientes que la precisen, es esencial para garantizar al paciente su mejor opción terapéutica. A día de hoy, el abanico de tratamientos médicos para la alopecia androgénica incluye los inhibidores androgénicos en sus varias vías de administración (oral, tópico, infiltrado o la combinación de ellas). Por otro lado, los vasodilatadores como el Minoxidil, también en sus diferentes vías de administración (oral, tópica e infiltrada).
De este modo, desde una perspectiva médica, ambos se consideran los dos pilares del tratamiento de la alopecia androgénica. Además, estos se pueden complementar con bioestimulación capilar con derivados autólogos de la sangre del paciente, exosomas, vitaminas y oligoelementos.
Cuándo y cuánto realizar estos tratamientos
Siempre se recomienda iniciar el tratamiento médico con el fin de estabilizar la alopecia antes de la cirugía, aunque es cierto que hay casos muy puntuales que ya son estables, bien sea por edad o por tipo de alopecia, en los que se puede acceder de forma directa a una cirugía, realizando los tratamientos de forma simultánea al proceso quirúrgico.
En cuanto a la frecuencia y duración de los tratamientos, el doctor Leone subraya que, tratándose de una enfermedad crónica degenerativa, es recomendable realizarlo a largo plazo hasta lograr los resultados esperados. El tratamiento es dinámico en las varias etapas de la vida del paciente y en función de la respuesta al mismo, se puede variar en términos de frecuencia y dosis.
Resultados realistas
Los tratamientos médicos orientados a la restauración capilar tienen como objetivo principal estabilizar la alopecia androgénica, una condición que suele manifestarse con un adelgazamiento progresivo del tallo capilar, que puede conducir a la desaparición de la unidad folicular y, en consecuencia, a una pérdida de densidad capilar visible cuando el número de unidades miniaturizadas o ausentes es elevado.
El tratamiento médico puede llegar a recuperar hasta el 80% de las unidades foliculares miniaturizadas, aunque no es posible regenerar aquellas zonas donde ya se ha producido una pérdida total del folículo. En estos casos, la cirugía de reconstrucción capilar cumple un papel clave al complementar y reforzar la densidad obtenida con el tratamiento médico, concluye el doctor.
