La Dra. Sofía Ruiz del Cueto, médico estético y directora de la clínica +Cueto, explica que “una pauta antiinflamatoria con criterio medico no es una lista de prohibiciones en las comidas. Es un patrón ordenado, sostenible y adaptado a cada persona, ya que no todo lo que el paciente llama inflamación tiene la misma causa. Identificar la causa es fundamental para ofrecer recomendaciones realmente útiles y personalizadas”.
De hecho, estos síntomas pueden estar relacionados con un componente digestivo (estreñimiento, fermentación, intolerancias, comidas rápidas, exceso de fibra de golpe) hormonal (ciclo, perimenopausia, retención, cambios en la tolerancia o de hábitos (estrés, sueño insuficiente, sedentarismo, alcohol, falta de regularidad), “Cuando una pauta no funciona -concluye la especialista- muchas veces no es falta de voluntad, sino ausencia de una causa real identificada”.
Bienestar sostenible
Es necesario priorizar los hábitos saludables y adoptar un patrón antiinflamatorio de comidas ricas en:
– Polifenoles: frutas como uvas moradas o negras, granada, frutos rojos como arándanos, fresas, o frambuesas, así como ciruelas o manzanas. Verduras como brócoli, aguacate, espinacas o pimientos. Aceite de oliva virgen, cacao o chocolate negro (85% de cacao).
– Omega 3: caballa, sardina, boquerón, salmón, trucha y atún fresco, así como semillas de lino o chía y frutos secos como las nueces.
– Fibra dietética: cereales integrales como avena o quinoa. Legumbres como lentejas, garbanzos o guisantes. Frutas como peras, manzanas, kiwis y ciruelas. Verduras como brócoli, alcachofas y cualquiera de hoja verde.
– Proteínas de alta calidad: pescado, huevos, legumbres, yogur, kéfir natural, carnes blancas y tofu.
