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Medicina regenerativa contra la alopecia

medicina regenerativa

La medicina regenerativa ha cambiado nuestra forma de entender la alopecia. Ya no se busca únicamente estimular el crecimiento del cabello, sino comprender por qué ese folículo ha dejado de funcionar y crear las condiciones biológicas necesarias para que pueda regenerarse.

El objetivo es actuar sobre las causas y no solo sobre las consecuencias. Tratar el cabello sin entender al paciente es quedarse únicamente en la superficie, porque la alopecia no es una enfermedad única, sino un síntoma que puede tener múltiples causas. Por eso, antes de iniciar cualquier tratamiento, realizamos un diagnóstico médico completo para identificar el origen de la pérdida capilar, indica la Dra. Ana Huertas, médico estético.

Y a partir de esa valoración se diseña un tratamiento personalizado en el que se puede combinar con distintas herramientas de medicina regenerativa, como factores de crecimiento, bioestimulación, tratamientos intradérmicos personalizados y una fórmula magistral exclusiva desarrollada para favorecer la regeneración del folículo piloso.

Esta formulación forma parte de un protocolo propio cuyo objetivo es crear un entorno biológico favorable para que el folículo vuelva a funcionar de la mejor manera posible, independientemente del tipo de alopecia.

Más que centrarse únicamente en frenar la caída, se busca mejorar la calidad del cabello, aumentar su grosor y favorecer un crecimiento más sano.

Protocolo y cuántas sesiones suelen ser necesarias

No existe un protocolo estándar porque cada paciente presenta una situación diferente. Tras la valoración médica se diseña un tratamiento individualizado que suele comenzar con una fase intensiva de entre cuatro y seis sesiones, aproximadamente una al mes.

Después se pasa a una fase de mantenimiento, cuya frecuencia depende de la evolución del paciente, del tipo de alopecia y de los factores que la hayan desencadenado.

Además, cuando es necesario, también se estudian otros aspectos que pueden influir en la salud capilar, como la alimentación, posibles déficits vitamínicos, alteraciones hormonales, procesos inflamatorios o el estrés.

Resultados y duración

Los primeros cambios suelen apreciarse entre los dos y los tres primeros meses, aunque el crecimiento del cabello requiere tiempo y los resultados más evidentes suelen observarse alrededor de los seis meses.

Lo primero que suelen notar los pacientes es una disminución de la caída. Después, de forma progresiva, mejora la densidad, el grosor y la calidad del cabello.

La duración de los resultados dependerá del tipo de alopecia. En las alopecias temporales, si se actúa de forma precoz, es posible recuperar gran parte del cabello perdido. En las alopecias crónicas, como la androgenética, el objetivo es ralentizar su evolución y mantener el folículo activo el mayor tiempo posible mediante revisiones periódicas y tratamientos de mantenimiento.

Es importante tener en cuenta que ningún tratamiento puede recuperar un folículo que ya ha desaparecido completamente. Por eso, el diagnóstico precoz y comenzar el tratamiento cuanto antes siguen siendo las mejores herramientas para preservar el cabello.

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