Uno de los más recientes usos de los neuromoduladores, y sorprendentes, es su aplicación en el masetero, el músculo masticador principal del rostro. Aunque tradicionalmente se asocia con la reducción de arrugas y líneas de expresión, la aplicación de este producto en esta zona está generando gran interés, tanto en quienes buscan una armonización facial, como en aquellos que desean aliviar problemas como el bruxismo o el desgaste dental. La Dra. Elena Jiménez, cirujana plástica y estética y directora médica de Eleca Clinic detalla en qué consiste el procedimiento.
Se usa para reducir el dolor en la zona de la articulación de la mandíbula por una disfunción temporomandibular. Esta condición aparece asociada al bruxismo que se trata de apretar o chirriar los dientes tanto en el periodo nocturno como en el periodo diurno.
Por esta razón, la inyección de neuromodulador en este músculo puede reducir su volumen por el periodo de relax que genera, lo que da como resultado una mandíbula más afinada y un rostro menos cuadrado.
Procedimiento
El procedimiento es sencillo y se realiza en consulta. Se inyecta la dosis de neuromodulador adecuada según el volumen del músculo. Es importante conocer la anatomía ya que este músculo se compone de dos capas y hay que colocar la dosis en las dos capas.
Destaca que no es preciso un tiempo de inactividad y los pacientes pueden seguir con su ritmo de vida de forma natural.
En cuanto a los resultados obtenidos, además de sus beneficios estéticos, con la afinación de la mandíbula, también tiene se obtienen beneficios de tipo terapéutico como la reducción de la tensión en el músculo y por lo tanto la reducción de la presión sobre la articulación temporomandibular disminuyendo el dolor y la disfunción de la mandíbula.
