La Sociedad Española de Obesidad (SEEDO) y la Asociación Nacional de Personas que viven con Obesidad (ANPO) se han sumado al lema “Changing Systems. Healthier Lives”, de la Federación Mundial de Obesidad, para invitar a reflexionar sobre cómo los diferentes sistemas pueden ayudar a mejorar el abordaje de la enfermedad, con especial foco en el entorno directo del paciente y la sociedad.
La obesidad y la salud mental están estrechamente relacionadas: mientras que una inadecuada salud mental puede influir en el desarrollo de la obesidad, ésta también puede desencadenar o agravar trastornos emocionales como la ansiedad y la depresión. De hecho, la obesidad incrementa en un 30% el riesgo de desarrollar un trastorno de ansiedad y en un 40% síntomas de ansiedad. Según otro trabajo, las personas con obesidad tienen un 55% más de riesgo de desarrollar depresión con el tiempo, y las personas con depresión tienen un 58% más de riesgo de tener obesidad.
El cerebro y su relación con la comida
Más del 41% de las personas con sobrepeso u obesidad presentan alimentación emocional, y es que entre las múltiples causas que provocan esta enfermedad, se encuentra la alimentación. “A nivel cerebral, las personas con obesidad experimentan alteraciones en los mecanismos que regulan el hambre y la saciedad, con una mayor necesidad de ingesta para sentir satisfacción. Este fenómeno, ligado al hipotálamo y el hipocampo, está relacionado con la sensación de recompensa y desmiente el mito de que la obesidad es solo cuestión de ‘fuerza de voluntad’”, explicó el Dr. Albert Lecube, miembro de Junta directiva de la SEEDO y jefe de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario Arnau de Vilanova (Lleida), en la presentación de a iniciativa que cuenta, además con el apoyo del laboratorio Novo Nordisk.
Para el Dr. Santos Solano, psicólogo sanitario y coordinador del Grupo de Trabajo de Psicología y Obesidad de SEEDO, “el objetivo es acercar la parte más humana y las variables psicológicas a la parte clínica y comprender cómo estos perfiles psicológicos pueden influir en el desarrollo y mantenimiento de la obesidad. Se trata de conocer cómo puede ser la historia de vida de una persona con obesidad para poder abordarla de la manera más efectiva”.
