Esther Montoliu es nutricionista y directora técnica de la Unidad de Obesidad y Sobrepeso en Clínicas Dorsia: El concepto combina las palabras inflamación y envejecimiento para describir un fenómeno donde la inflamación crónica de bajo grado contribuye al proceso de envejecimiento. Este tipo, a diferencia de la aguda que ocurre en respuesta a una herida o infección, es persistente y silenciosa, afectando negativamente a nuestro organismo a lo largo del tiempo.
Cómo evitarla
Se requiere un enfoque multifacético que incluya las siguientes recomendaciones:
– Dieta antiinflamatoria. Incorporar alimentos ricos en antioxidantes y ácidos grasos omega-3, como frutas, verduras, pescado, nueces y semillas.
– Ejercicio regular. Mantener una rutina de ejercicio moderado para reducir la inflamación y mejorar la salud general.
– Sueño adecuado. Asegurar entre 7-8 horas de sueño reparador cada noche.
– Manejo del estrés. Practicar técnicas de relajación como la meditación, el yoga o la respiración profunda.
– Evitar los tóxicos. Reducir el consumo de alcohol, tabaco y alimentos ultra procesados.
Relación con el sistema inmunológico y la obesidad
El sistema inmunológico juega un papel crucial en este problema. Con la edad se vuelve menos eficiente en combatir infecciones y más propenso a la inflamación crónica y, si persiste, contribuye al deterioro de órganos y sistemas, acelerando el proceso de envejecimiento.
La obesidad es otro factor de riesgo significativo para la inflamación crónica. El exceso de tejido adiposo, especialmente alrededor del abdomen, libera citocinas proinflamatorias que exacerban la inflamación. Mantener un peso saludable mediante una dieta equilibrada y ejercicio regular es esencial para reducirla.
Relación entre inflamación y envejecimiento
La inflamación crónica acelera el envejecimiento al dañar las células y los tejidos. Este daño puede manifestarse en enfermedades crónicas como la diabetes, enfermedades cardiovasculares, artritis y deterioro cognitivo. Además, la inflamación constante afecta la apariencia física, causando arrugas, pérdida de elasticidad y otros signos visibles de envejecimiento.
La exposición continua a contaminantes ambientales, dietas poco saludables, estrés y toxinas contribuye a la inflamación crónica. Estos antígenos, que pueden ser tanto internos (endógenos) como externos (exógenos), activan constantemente el sistema inmunológico, manteniéndolo en un estado de alerta permanente que contribuye a aumentar la inflamación.
Suplementación nutricional
La suplementación puede ser útil en algunos casos, especialmente cuando es difícil obtener todos los nutrientes necesarios solo de la dieta. Suplementos como omega-3, cúrcuma, vitamina D y probióticos pueden ayudar a reducirla. Es necesario alertar a los pacientes para que antes de comenzar cualquier régimen de suplementos consulten con un profesional de la salud.
