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Retinol y descamación: entender el proceso de la piel

Retinol

Hector Núñez, farmacéutico y fundador de Cosmetocrítico, explica que: cuando se empieza a usar retinol, es habitual que la piel tenga rojeces, pique o se descame. Incluso se pueden ver las arrugas más marcadas por la sequedad. Es normal, forma parte de la adaptación de la piel al activo.

Lo que comúnmente llamamos “pelarse” se conoce como retinización, y no es más que un periodo de adaptación de la piel al retinoide, similar a las agujetas cuando empiezas a hacer ejercicio. Durante este proceso (que puede durar alrededor de ocho semanas) la piel puede presentar enrojecimiento, picor o descamación.

En esta fase inicial, también es normal que la piel se vea momentáneamente peor: puede estar más seca, con sensación de tirantez o con arrugas aparentemente más marcadas. Lejos de ser una señal de alarma, se trata de un efecto transitorio, advierte.

Lo importante es entender que los resultados del retinol no se miden por cuánto te pelas, sino por lo que ocurre después. Una vez superada la fase de adaptación, la piel comienza a mostrar los verdaderos beneficios del tratamiento.

Retinol sin descamación: ¿mito o realidad?

Hay veces que al usar retinol no nos “pelamos”, pero esto no quiere decir que la fórmula no funcione.  La ausencia de retinización no significa que el retinoide no esté funcionando. La mejora de la piel puede producirse perfectamente sin irritación visible, y depende tanto de las características individuales como de la formulación.

Es decir, no existe una relación directa entre el grado de irritación y la eficacia del tratamiento. “Pelarse” no implica obtener mejores resultados. De hecho, muchos de los beneficios asociados al uso de retinoides, como la mejora de la textura, el tono o los signos del envejecimiento, pueden lograrse incluso sin pasar por una fase intensa de descamación.

Por este motivo, en el desarrollo de retinoides de nueva generación, la industria farmacéutica trabaja, precisamente, en reducir al máximo la irritación, ya que en algunas personas este proceso puede resultar especialmente molesto. El objetivo es claro: misma eficacia, mejor tolerancia, indica Cosmetocrítico.

Factores que pueden causar la no retinización

Existen distintos motivos por los que puede que no “retinices” o que ese proceso sea mucho menos evidente que en otras personas. Y no, no significa que el retinoide no esté funcionando.

Frecuencia de uso y cantidad de producto

La forma en la que se introducen los retinoides en la rutina diaria influye directamente en su tolerancia. Cada vez que se cambia de producto (ya sea a una concentración mayor o menor) recomiendo hacerlo de manera progresiva: comienzra aplicándolo dos o tres noches no consecutivas por semana, durante las dos primeras semanas, y aumentar una noche cada dos semanas según la respuesta de tu piel. Igualmente importante es la cantidad aplicada: utilizar más producto no acelera los resultados, solo aumenta el riesgo de irritación. La dosis adecuada es aproximadamente el tamaño de un guisante. Respetar tanto la frecuencia como la cantidad hace que la piel los tolere mucho mejor y que el proceso de adaptación sea menos incómodo que empezar a usarlos a diario y sin control desde el primer día, finaliza Héctor Núñez.

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