La blefaroplastia es un procedimiento quirúrgico que tiene como objetivo rejuvenecer y mejorar la apariencia de los párpados y la mirada. Es una técnica mínimamente invasiva y ultra-precisa que permite una recuperación más rápida y reduce el riesgo de hematomas, explica el Dr. Juan Andrade Fernández, cirujano estético de Clínicas Dorsia.
La blefaroplastia superior se enfoca en resecar la piel redundante y eliminar dos bolsas de grasa localizadas en un compartimiento interno y uno medio. Por otro lado, la blefaroplastia inferior trata tres paquetes de grasa, que incluyen una interna, media y externa. Dependiendo de las necesidades del paciente, este procedimiento se puede realizar a través de la conjuntiva (si no hay piel que resecar) o con una incisión en el borde inferior de las pestañas, señala el Dr. Andrade. La conjuntiva es una fina capa que recubre el interior de los párpados y parte del ojo. Permite hacer ciertas cirugías sin dejar cicatrices visibles.
Beneficios
Las razones más comunes por las que los pacientes recurren a esta cirugía son para mejorar la mirada y la apertura ocular, así como para eliminar el peso de los párpados superiores. Esta intervención no solo tiene beneficios estéticos, sino que también puede ayudar a los pacientes a sentirse rejuvenecidos y con una mayor confianza en su apariencia.
El perfil más común de los pacientes que solicitan una blefaroplastia es el de personas mayores de 40 años, especialmente a partir de los 50. Sin embargo, el Dr. Andrade explica que también se realizan procedimientos en personas más jóvenes que presentan bolsas en los párpados inferiores debido a factores genéticos.
Expectativas realistas
Un aspecto fundamental de la cirugía estética es la gestión de las expectativas del paciente. En este sentido, el doctor resalta la importancia de una comunicación abierta y honesta antes y después de la operación: tenemos que ser muy claros y honestos con nuestros pacientes sobre los resultados, ya que no todos responden de la misma manera; por ejemplo, pacientes con edades avanzadas o aquellos con problemas de edema crónico o festones palpebrales – una acumulación de grasa o líquido debajo de los ojos que resulta en hinchazón – no verán los mismos resultados que los pacientes más jóvenes.
Además, a la hora de decidir si una persona es apta o no para la blefaroplastia, debemos tener en cuenta una serie de factores de salud previos que influyen en esta decisión. El especialista explica cómo en pacientes con diabetes descompensada, hipertensión arterial mal controlada, pacientes con trastornos de coagulación o que tomen algún tipo de tratamiento, tipo quimioterápicos, estaría contraindicada la cirugía.
