El Dr. Adrián Alegre, dermatólogo del GEDET (Grupo Español de Dermatología Estética y Terapéutica), explica qué hay detrás de los habituales, lentigos y melasma y cómo combatirlos de forma eficaz.
“En verano las más frecuentes son los lentigos solares y el melasma. Los lentigos suelen ser manchas redondas y bien delimitadas, mientras que el melasma aparece como una pigmentación más difusa y simétrica, sobre todo en mejillas, frente y labio superior”, explica el doctor. “aparecen porque ningún protector solar bloquea el 100% de la radiación y, además, también influyen el calor, la luz visible y la predisposición genética. La fotoprotección reduce mucho el riesgo, pero no puede eliminarlo por completo”.
Tratamientos
Preguntado sobre los tratamientos médicos que ofrecen los mejores resultados, el especialista indica: “los lentigos responden muy bien a láseres pigmentarios, especialmente los de picosegundos de última generación, y a IPL (Luz Pulsada Intensa). En el melasma, en cambio, el tratamiento suele ser combinado; asociamos despigmentantes, peelings y, en algunos casos, láseres específicos cuidadosamente seleccionados. El avance hoy en día está en combinar diferentes terapias de forma personalizada. Actualmente sabemos que el melasma no depende solo de la melanina, sino también de la inflamación, pues se sabe que el melasma tiene un componente de inflamación dérmica y otros factores de la piel, como alteraciones vasculares”.
El momento para el tratamiento tras el verano
A la vuelta de las vacaciones, cuando percibimos que la mancha ha aparecido o empeorado, tendremos que esperar a que deje de estar bronceada o inflamada. “En la mayoría de los casos, unas semanas después de la última exposición solar intensa ya es posible iniciar el tratamiento”, explica el Dr. Alegre.
