“Naturalidad no significa hacer menos medicina ni renunciar a la tecnología. Significa hacer únicamente lo que está indicado, elegir correctamente cuándo tratar y cuándo no y preservar los rasgos, proporciones y capacidad expresiva de cada persona”, explica el Dr. Vicent Alonso, dermatólogo coordinador del GEDET y director de las Clínicas Tekderma.
La llamada pillowface o “cara sobretratada” que ha sido tendencia en el pasado se ha convertido en uno de los ejemplos más visibles de una estética que busca transformar el rostro hasta hacerlo perder parte de su identidad. Frente a esta tendencia, la dermatología estética está viviendo un cambio de paradigma: el objetivo ya no es modificar determinados rasgos siguiendo un patrón, sino conseguir resultados naturales, personalizados y respaldados por conocimiento médico y evidencia científica. Sobre esta idea han girado muchos de temas tratados en la 37 Reunión GEDET (Grupo Español de Estética y Terapéutica de la AEDV).
No se trata únicamente de una tendencia estética. El 30% de los usuarios encuestados en el Barómetro de Dermatología Estética del GEDET señalaba como motivación mejorar su aspecto conservando un aspecto natural.
Del “qué me puedo hacer” al “qué necesita realmente mi piel”. Según el Dr. Vicent, “durante años una parte del sector se ha construido alrededor del procedimiento: ácido hialurónico, neuromoduladores, láser, peeling, inductores de colágeno…El dermatólogo puede aportar una visión diferente. El punto de partida no debería ser la técnica, sino el paciente. Antes de decidir qué procedimiento realizar, debería existir una valoración médica: cómo es esa piel, cómo ha envejecido, qué estructuras han cambiado, cuáles son las expectativas del paciente y, muy especialmente, si existe realmente una indicación para tratar”. En palabras del experto: “Una de las decisiones más importantes en dermatología estética es saber cuándo no hay que tratar.”
