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Tratamientos inyectables y tecnología para tensado facial

tratamientos inyectables

El Dr. Carlos Morales Raya es dermatólogo del GEDET (Grupo Español de Dermatología Estética y Terapéutica de la AEDV) y director de la clínica que lleva su nombre (Madrid) explica la simbiosis entre tratamientos inyectables y tecnología para el tensado del rostro:

El abordaje del tensado facial en dermatología estética debe partir de una comprensión anatómica y fisiopatológica precisa de las causas que originan la flacidez y el descolgamiento de los tejidos faciales. Este proceso es multifactorial y progresivo en el tiempo, y responde a una serie de alteraciones estructurales que afectan de forma escalonada a distintas capas del rostro.

Entre las principales causas destacan:

Procedimientos

A partir de esta comprensión, se hace evidente que un tratamiento eficaz debe dirigirse a las capas anatómicas implicadas en cada caso, abordando la causa predominante del descolgamiento o flacidez en función del patrón de envejecimiento del paciente. En este sentido, la combinación de tratamientos inyectables y tecnologías de emisión de energía representa el enfoque más lógico y eficaz.

Los tratamientos inyectables —como el ácido hialurónico y, especialmente, los inductores de colágeno (como la hidroxiapatita cálcica, el ácido polilactico o los polinucleótidos)— permiten restaurar el soporte profundo, reposicionar volúmenes o estimular la regeneración dérmica. Por su parte, las tecnologías basadas en energía—ya sea mediante ultrasonidos microfocalizados; radiofrecuencia unipolar, fraccionado o con microagujas o determinados láseres tensores— actúan principalmente a nivel profundo (SMAS y fascia) o dérmico, estimulando neocolagénesis y contracción tisular.

La clave del éxito en estos tratamientos combinados no reside únicamente en la elección del dispositivo o del material de relleno, sino en el diagnóstico individualizado y en la estrategia terapéutica adaptada a la causa dominante de la flacidez en cada paciente. Esta planificación evita el sobrerrelleno y la sobrecorrección, minimizando el riesgo del síndrome de overfilled face, todavía observable en algunos contextos, a pesar de la creciente conciencia sobre los límites del volumen y la importancia de respetar la anatomía facial.

Además, esta estrategia permite obtener resultados más naturales, armónicos, seguros y duraderos, al tratar no solo los signos visibles del envejecimiento, sino también su origen estructural.

Conclusiones

El enfoque actual del tensado facial no puede ser uniforme ni basado en tratamientos únicos. El futuro y el presente de la dermatología estética se apoya en el tratamiento etiológico, la combinación sinérgica de técnicas y la personalización absoluta del abordaje clínico, siempre con una base diagnóstica sólida y un conocimiento profundo de la anatomía y fisiopatología del envejecimiento.

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