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Inductores de colágeno y neuromoduladores, aliados de la piel

Una de las opciones más completas y duraderas para rejuvenecer el rostro sin cirugía de manera natural es a través de inductores de colágeno. Entre ellos, los tratamientos inyectables a base de hidroxiapatita cálcica son una opción ideal para estimular la producción de colágeno de forma progresiva. Tal como explica el Dr. Antonio J. Fustes, dermatólogo y médico estético en Clínicas Dorsia: “La hidroxiapatita cálcica mejora el aspecto de tu piel desde la estimulación de tu propio colágeno”. Entre sus beneficios principales, destacamos:

  • Estimula la producción de colágeno.
  • Mejora la firmeza y la elasticidad en zonas como rostro, cuello, escote y manos.
  • Aporta densidad y redefine el contorno facial con efecto progresivo.
  • Mejora la textura, el tono y la luminosidad cutánea.
  • Se aplica en sesiones cortas y es mínimamente invasivo.
  • Sus efectos aparecen gradualmente, evitando cambios drásticos en el rostro del paciente.

Está especialmente indicado para tratar zonas como las mejillas, la mandíbula o el surco nasolabial, donde ayuda a aportar firmeza, definición y una mejora progresiva del tono y la textura cutánea. Los efectos comienzan a ser visibles a partir del segundo mes y pueden mantenerse hasta los 18 meses, lo que lo convierte en una excelente alternativa para quienes buscan un efecto tensor natural y sostenido en el tiempo.

Neuromoduladores: para una mirada fresca y relajada

Los neuromoduladores siguen siendo uno de los tratamientos más demandados para prevenir y suavizar las arrugas. Son especialmente eficaces en zonas como el entrecejo, sin perder naturalidad. Además, son fácilmente combinables con otro tipo de procedimientos para lograr un efecto integral y armonioso.

La Dra. Carlota Berenguer, médico-estético de Clínicas Dorsia, insiste en la importancia de anticipar el momento ideal para someterse a estos tratamientos: “es clave no dejar estos tratamientos para última hora. Lo más importante es la planificación, así podemos asegurar los mejores resultados y evitar también posibles complicaciones”.

Se recomienda que la piel sea tratada mínimo unos 15 días antes del evento, aunque lo ideal es no realizarse nada hasta un mes antes de la fecha marcada ya que, tal y como recalca el Dr. Fustes “es el momento ideal para el tratamiento”. Y, si se trata de un paciente que nunca se ha sometido a ningún tratamiento: “recomiendo que se lo haga unos 5 meses antes. De esta manera, puede ver el resultado y decidir si le agrada, estando a tiempo de repetir, o dejar que pase el efecto”.

Si se dispone de menos tiempo, el Dr. Fustes recomienda otras opciones para potenciar la piel los días previos:

  • IPL para eliminación de manchas.
  • Peelings para una limpieza profunda.
  • Exosomas para mejorar la calidad de la piel.
  • Skinbooters (ácidos hialurónicos de baja reticulación) para un boost de hidratación y luminosidad de la piel, con su consecuente mejora de arrugas finas.
  • Radiofrecuencias fraccionadas con agujas o láseres ablativos, entre otros.