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La inflamación crónica de la piel asociada al envejecimiento

La dermatología estética actual avanza hacia un enfoque cada vez más personalizado, en el que se priorizan tratamientos mínimamente invasivos y adaptados a las necesidades específicas de cada paciente, con el objetivo de lograr resultados naturales y sostenibles. Un ejemplo de esta tendencia es el abordaje individualizado de la inflamación cutánea, entendida hoy no solo como consecuencia de la exposición excesiva a la radiación ultravioleta (UV), sino también como resultado de desequilibrios internos (como la disbiosis, el estrés oxidativo o los cambios hormonales); que podrían activar rutas inflamatorias capaces de alterar el ADN celular. Estos mecanismos no solo favorecen el envejecimiento prematuro, sino que también pueden predisponer a la aparición de distintas patologías dermatológicas.

Según destacó el Dr. Vicent Alonso, coordinador del GEDET (Grupo Español de Dermatología Estética y Terapéutica) en el último congreso de la AEDV, “el envejecimiento cutáneo no es solo una cuestión de tiempo, sino de inflamación crónica silenciosa”. Durante su ponencia, el Dr. Alonso subrayó el papel del inflammaging, un proceso biológico clave que deteriora progresivamente la piel desde el interior, comprometiendo su estructura, tolerancia y capacidad de regeneración.

El especialista defendió que hoy, en una nueva era de la dermatología, es posible abordar esta inflamación subclínica mediante tecnologías lumínicas avanzadas como la fotobiomodulación, el láser Nd:YAG, los láseres vasculares, la luz pulsada o la terapia fotodinámica. “Estas herramientas no sólo sirven para tratar signos visibles del fotoenvejecimiento, como los léntigos o las telangiectasias, sino que permiten modular la inflamación, restaurar el equilibrio inmunológico de la piel y promover una verdadera longevidad cutánea”, afirmó.

En sus palabras, “la dermatología estética del presente no debe limitarse a mejorar el aspecto, sino enfocarse en preservar la salud funcional de la piel”. Así lo afirmó el doctor, quien explicó también la necesidad de protegerse adecuadamente de la radiación solar, “ya que, además del fotoenvejecimiento que provoca, puede promover brotes de enfermedades inflamatorias como la rosácea y contribuir al desarrollo de cáncer cutáneo”.