Una nueva tendencia estética ha invadido las redes sociales: los llamados bone arms, o “brazos huesudos”. Y es que cada vez más influencers internacionales muestran brazos extremadamente delgados y definidos, con huesos visibles y poca masa muscular, como símbolo de elegancia y sofisticación.
“El problema es que detrás de estas tendencias se esconden graves riesgos para la salud física y mental que pueden tener un impacto directo en la autoestima y la relación con el propio cuerpo, favoreciendo la comparación constante y la insatisfacción corporal. Como médicos, debemos posicionarnos claramente: la belleza nunca puede estar asociada al deterioro de la salud. Nuestro deber es promover estándares realistas y saludables, donde la estética se vincula al bienestar y la armonía, no a modelos extremos que ponen en peligro la vida de quienes intentan alcanzarlos”, explica la Dra. Virginia Benítez, médico estético en Marbella.
Una opinión que comparte también el Dr. Isidro F. Rebelo, médico estético en Alicante: “Este tipo de modas pueden asociarse a trastornos de la conducta alimentaria, sarcopenia y empeoramiento de la calidad cutánea (colágeno y elastina)”.
Tratamientos
Además de la actividad física y la tonificación muscular, que siguen siendo la base para mantener el tono y la fuerza en esta zona, los expertos coinciden en algunos de los tratamientos más consultados y realizados en las clínicas de medicina estética. “Hoy en día, las pacientes prefieren tratamientos no quirúrgicos, efectivos y seguros, que les permitan mejorar la calidad de la piel y la definición de la zona de una forma progresiva y natural. El objetivo, por lo tanto, es tratar la flacidez cutánea, la grasa localizada y el tono muscular”, dice la Dra. Benítez.
“Para la flacidez aplicamos tratamientos de radiofrecuencia multipolar, fraccionada y con micro agujas; los ultrasonidos microfocalizados digitalizados, el láser no ablativo fraccionado y la bioestimulación. Para la grasa localizada recurrimos a la criolipólisis con aplicadores pequeños, láser lipolítico no invasivo o la radiofrecuencia combinada con los ultrasonidos; y para el tono muscular podemos utilizar protocolos específicos”.
Por su parte, el Dr. Rebelo destaca el papel de los ultrasonidos: “Ante una flacidez leve-moderada, un HIFU permite depositar energía de forma precisa en planos diana para estimular colágeno y mejorar la laxitud con mínimo tiempo de recuperación y resultados progresivos, algo que convence cada vez más a nuestros pacientes y que reivindico como un estándar de belleza segura”.
Por otra parte, ambos especialistas coinciden en que es muy importante desnormalizar mensajes que promuevan delgadez no saludable y que la elección de cada técnica debe basarse en una evaluación médica individualizada. “No todos los brazos necesitan el mismo enfoque: algunos requieren solo reafirmación, otros, reducción de volumen, y otros un abordaje mixto”, concluye la doctora.
