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Contra las arrugas y flacidez facial por pérdida de peso

pérdida de peso

La Dra. Leida Rojas, médico estético, de Único Life Clinics, explica que se ha extendido el fenómeno “Ozempic Face o cara Ozempic”, un término popular en redes sociales que hace alusión a la flacidez que puede aparecer tras una pérdida de peso repentina con determinados tratamientos.

En concreto, cuando se experimenta una pérdida de peso repentina, suelen aparecer arrugas y flacidez facial. En nuestro rostro existen diferentes compartimentos de grasa, tanto superficiales, como profundos. Cuando perdemos peso, estos compartimentos también disminuyen, lo que provoca que la piel, que es la cubierta final de nuestro cuerpo, pierda tensión y se vuelva flácida. El efecto es como el de un vestido que nos queda grande.

Tratamientos

Por un lado, la pérdida de volumen facial se puede tratar con ácido hialurónico para mejorar surcos y zonas hundidas o con inductores de colágeno, que retensan la piel, recuperando la firmeza que se tenía antes de perder peso. Otra opción sería volver a ganar peso para aumentar el volumen de los compartimentos grasos, sin embargo, si la pérdida de peso se realizó por motivos de salud, esta opción no es viable ni recomendable.

Por ello, cuando perdemos peso es fundamental cuidar la piel del rostro durante todo el proceso, estimulando la producción de colágeno y elastina para preservar la tonicidad y prevenir la flacidez. Los tratamientos más recomendados para recuperar la piel tras una pérdida de peso repentina:

Sesiones de radiofrecuencia: estimulan la producción de colágeno y elastina y preparan la piel para los inductores de colágeno.

Infiltración de inductores de colágeno: efecto lifting, mejora la firmeza y tersura del rostro.

Ácido hialurónico: corrige la pérdida de volumen en mejillas, surcos nasogenianos y enmarca el rostro, corrigiendo el hundimiento de la región temporal y el marcado del óvalo facial y ojeras.

Exosomas y polinucleótidos: combaten el fotoenvejecimiento y mejoran la textura de la piel.

Además, es importante recordar que todos los tratamientos estéticos mencionados son reabsorbibles, por lo que no son permanentes. El envejecimiento y la oxidación de los tejidos continúan día a día, por lo que se recomienda repetir los tratamientos según lo indique el especialista: algunos cada 6 meses y otros una vez al año.

Por último, también se pueden complementar estos tratamientos con la rutina diaria en casa. Es fundamental mantener el rostro limpio, hidratado y protegido para mantener los resultados y prevenir el fotoenvejecimiento. Así, se recomienda el uso de la espuma limpiadora, el sérum, la crema hidratante y el protector solar SPF 50, concluye la doctora.

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