Dos de los dos láseres más populares en medicina estética son el láser IPL y el láser CO2, ¿cuál escoger? La Dra. Elena Jiménez, cirujana plástica y estética y directora médica de Eleca Clinic, explica sus diferencias.
Las claves del láser CO2
El láser CO2 es uno de los primeros láseres que surge y es un láser que se denomina ablativo, es decir que va a eliminar un porcentaje de la piel. La piel para este láser se prepara principalmente con técnicas de retinol y con técnicas de sustancias que controlan las hiperpigmentaciones. En este láser, contamos también la técnica de láser fraccionado, en el que podemos controlar la cantidad de energía.
Se puede utilizar en un amplio rango de edades. Desde para las marcas de acné, porque va a hacer una regeneración profunda desde la zona más inferior hasta arrugas en la piel producidas por la edad. Un tratamiento, que, además es muy versátil porque se puede hacer un barrido general con tratamientos específicos, puntuales, en cada zona o cicatriz de acné o, por el contrario, a lo mejor se puede trabajar unas zonas con más intensidad y otras con menos.
También es muy útil en pieles en el tramo de edad entre 35 y 55 años, porque es adecuado para las primeras arruguitas finas que aparecen en la zona alrededor de los ojos. Porque con intensidades bajas, vamos a conseguir unos resultados muy buenos.
En el caso de las pieles maduras, va a producir una regeneración muy profunda de la piel. También vamos a poder trabajar en fraccionado, con lo cual vamos a trabajar pacientes que tienen fototipos un poco más oscuros, hasta un fototipo 3. El láser de CO2 no sólo hace la regeneración por la eliminación de la piel, sino que va a hacer un depósito de energía en dermis que activa muchísimo la generación de colágeno nuevo y de mejor calidad que el existente previo. También produce una vasodilatación que aporta muchísima nutrición a la capa inferior de la piel.
Láser IPL o luz pulsada
Actualmente, en medicina estética, una de las acciones que se consideran fundamentales son los tratamientos combinados. Dentro de estos tratamientos se utilizan, lógicamente, neuromoduladores o rellenos faciales. Pero, con estos tratamientos trabajamos zonas superiores. El relleno facial nos va a devolver ese volumen que teníamos cuando éramos jóvenes y el neuromodulador va a ser el tratamiento médico – estético de la mirada. Se consigue equilibrar las cejas, va a equilibrar la posición e incluso el canto del ojo, actúan todo el tercio superior.
En este tipo de procedimiento, no existe una acción específica sobre la piel y por ello, tenemos que recurrir a láser. En el caso de la luz pulsada, dentro de los láseres se considera un semi láser. Por este motivo, la luz pulsada lo emite todo el espectro de luz visible y tiene unas indicaciones muy claras que solucionan prácticamente los problemas estéticos del 90 o 95% de la población (mujeres y hombres de cualquier edad).
La luz pulsada es la aplicación de todo el espectro de luz y, según el filtro que coloquemos, podremos actuar sobre tonos de manchas como por ejemplo el marrón o el rojo. Para el tratamiento de manchas tenemos que valorar el color de piel, frente a color de manchas, elegir el filtro adecuado para que actúe sobre la mancha específica y eliminar la mayoría de ellas.
Es muy versátil porque actúa sobre diferentes alteraciones cutáneas. Desde las lesiones de acné hasta las venitas o arañas vasculares faciales, pasando por la rosácea en cualquiera de sus fases, dermatitis seborreicas que van asociadas a rosácea, manchas o ciertos melasmas que necesitan de algún tratamiento unido a ello. Otra de sus grandes ventajas es que el rango de edad es muy amplio y se puede aplicar en cualquier momento porque la luz pulsada es bastante superficial.
El uso de la luz pulsada tiene unos resultados eficaces, conseguimos una piel muy luminosa, muy blanca (porque quitamos el espectro de las manchas con la luz marrón, mientras que con la roja actúa sobre el espectro de las arañas y venas vasculares). La piel está matizada y de aspecto luminoso.
