Con motivo del Día Internacional de la Medicina Estética que se celebrará mañana 6 de septiembre, el Dr. Carlos Gómez, médico estético, explica las claves para saber elegir un buen centro y reconocer si estamos en manos de un buen profesional.
Una espera razonable. No es necesario que haya una lista de espera interminable, pero las consultas de medicina estética se llenan más que nada por el ‘boca a boca’ y recomendaciones de primera mano cuando hay buenos resultados. Como señala el Dr. Gómez, “si nada más llamar te dan cita para ese mismo día -salvo que haya habido una cancelación de última hora-, debes pensar que no se trata de un centro muy reconocido”.
Solo profesionales médicos. “Si te recibe un comercial es una mala señal. En un buen centro médico tiene que haber un equipo de profesionales y en la primera visita es fundamental que examine tu caso el médico o el especialista que te haría posteriormente el tratamiento.
No hay ofertas, rebajas, ni 2 por 1. Desconfiar también si es demasiado barato. “En esos casos habría que dudar de la procedencia de los materiales que se utilizan, si estos se diluyen o se aplican en dosis insuficientes o si un láser es realmente efectivo. La calidad tiene un precio y la aparatología eficaz, segura y de vanguardia exige unas inversiones que no deberían permitir rebajas”.
Expectativas reales. “Un buen profesional te escucha atentamente, pero también es muy claro a la hora de explicarte los resultados reales y dirigirte hacia otros tratamientos en los que quizá no habías pensado y pueden resultar mejores en tu caso. No se limitará a mostrarte fotografías de casos de antes y después -que no tienen por qué ser de su centro o fiables- para convencerte de los resultados”.
Cada paciente, su ficha detallada. Que el especialista no anote detalladamente las cantidades, tipo y registro del producto, fecha de apertura del vial, zonas donde se inyecta, por ejemplo, el ácido hialurónico o un neuromodulador, es bastante grave. “En nuestra clínica contamos con lo que llamamos el Pasaporte de Belleza, un documento que es fundamental a la hora de realizarse un tratamiento, en el que se anota el número del lote y cómo se ha distribuido el doctor, además de adjuntar un mapa de tratamiento a la historia de cada paciente”.
Tratamientos -y precios- abiertos. En un buen centro no te hablarán de un precio concreto o cerrado hasta que no valoren tu caso de forma individual. Como señala el doctor, “siempre dependerá de la cantidad de producto o las sesiones necesarias y cada paciente es único. Hay que entender, además, que muchas veces no se puede conseguir un efecto si antes no se tratan otros aspectos”.
Comunicación recíproca. En todo momento, el paciente debe poder comunicarse con el médico, y más después de someterse a un tratamiento. “En nuestra clínica es incluso habitual que seamos nosotros los que nos pongamos en contacto con el paciente para ver cómo evoluciona y asegurarnos de que el post-tratamiento es normal”, finaliza el doctor.
