A lo largo del 52º Congreso de la AEDV celebrado el pasado mes, expertos como el Dr. Jorge Soto, profesor de Dermatología de la Universidad del País Vasco, presentaron las ventajas y el funcionamiento de los láseres para el rejuvenecimiento facial. Concretamente, el experto destacó el láser de CO2 y sus dos subtipos: el ablativo, que actúa sobre toda la superficie de la piel, y el fraccional, que solo afecta a un porcentaje de la misma.
El láser de CO2 actúa sobre el agua de la piel facial. Como explicó el Dr. Soto, “el láser es una luz con una determinada longitud de onda que, de manera selectiva, actúa sobre las estructuras que tienen agua. El agua se localiza sobre todo en la epidermis y el láser actúa en ella eliminándola parcial o totalmente, en función del tipo que se haya escogido”. Asimismo, recalcó que la luz del láser, en contacto con el agua de la piel, se transforma en calor y estimula los fibroblastos, un tipo de células que contribuye a la formación de tejido conectivo para que fabriquen colágeno, “que es lo que más mejora la piel”.
Las técnicas de láser y del resto de procedimientos en dermatología estética cada vez tienen más demanda entre los pacientes, tanto por motivos estéticos como de salud.
Entre los motivos estéticos, el Dr. Antonio Martorell, dermatólogo en el Hospital de Manises de Valencia, incidió en la mejora de la apariencia y autoestima, además del deseo de contrarrestar los signos del envejecimiento.
En lo que respecta al láser de rejuvenecimiento facial, este procedimiento permite mejorar las arrugas y la textura de la piel, además de borrar las manchas. A su vez, como manifestó el Dr. Soto, “todos los cambios que produce el paso del tiempo y la exposición al sol mejoran de manera importante con este tipo de láseres”.






