Con el paso del tiempo y la exposición al sol, la cantidad de elastina en la piel disminuye, lo que provoca una pérdida de elasticidad, la aparición de flacidez y arrugas más marcadas. Para la farmacéutica Belén Acero, esta proteína es fundamental y juega un papel clave en la elasticidad y resistencia de la piel. A diferencia del colágeno, que tiene múltiples tratamientos para estimular su producción, es más difícil de regenerar.
Su importancia
La elastina es una proteína esencial en la piel que actúa como una banda elástica para darle la capacidad de estirarse y retraerse. Está formada por pequeñas unidades llamadas tropoelastina, que se combinan con microfibrillas para crear fibras elásticas y tejen una red en la dermis que permite que la piel mantenga su forma y flexibilidad.
Gracias a la elastina, la piel puede recuperarse después de sonreír, fruncir el ceño o incluso después de un estirón (sí, es la que evita que la piel se quede descolgada tras una pérdida de peso). El problema es que, con el paso del tiempo, su producción disminuye y el cuerpo no la regenera con la misma facilidad que el colágeno.
Ambas proteínas se van deteriorando gradualmente con la edad en la piel, lo que lleva a una pérdida de elasticidad. Sin embargo, la elastina es más sensible a los daños y tiene una tasa de renovación muy baja, por lo que es más difícil de reconstruir que el colágeno.
La elastina tiene una vida útil mucho más larga, lo que significa que las mismas fibras pueden durar décadas en nuestro cuerpo, pero también están expuestas a daños acumulativos. La exposición al sol, la contaminación y otros factores externos pueden deteriorarlas, haciendo que la piel pierda elasticidad con el tiempo.
Cuidar la elastina de la piel
Además de los tratamientos médico estéticos que con diversas tecnologías regenernr la elastina y el colágeno, la farmacéutica explica que hay ciertas estrategias para protegerla y mantener la piel firme y elástica por más tiempo:
– Protección solar a diario. Los rayos UV son los principales enemigos de la elastina.
– Antioxidantes en la rutina. La vitamina C, la vitamina E y la niacinamida ayudan a combatir el estrés oxidativo.
– Hidratación profunda. Ingredientes como el ácido hialurónico y los aceites ricos en omegas refuerzan la barrera de la piel.
– Dieta rica en minerales y proteínas. Consumir alimentos ricos en cobre, zinc y silicio, como los mariscos (especialmente las ostras), frutos secos como las nueces, carnes magras como la ternera, las semillas de calabazas, la avena o el pepino.
