La huella estética es el impacto que producen las intervenciones faciales con tratamientos de medicina estética en nuestro rostro. Además, la huella estética provoca que nos alejemos de nuestra esencia y de la armonía y proporción facial. Puede incluso existir un impacto en la funcionalidad, como, por ejemplo, un cambio en la dinámica de la sonrisa, en la mirada…, explican las doctoras Mar Mira y Sofia Ruiz del Cueto, médicos estéticos.
Bajo nuestra experiencia y percepción en medicina estética, el tratamiento no debe notarse ni suponer una huella. Nosotras realizamos un diagnóstico facial muy exhaustivo antes de tratar, pormenorizando, analizando las tendencias del rostro tanto estructurales como dinámicas, en reposo y en movimiento. De esta manera logramos redirigir las tendencias del envejecimiento individual para contener paulatinamente ese paso del tiempo sin transformar la esencia del paciente, afirman las especialistas.
En pacientes jóvenes estamos viendo muchos casos de alienización, que es un término que se refiere a rostros todos iguales con pómulos sobre proyectados o demasiado angulosos que dan aspecto como de alien y labios muy voluminosos con unas proyecciones en perfil exagerado, no integrados de manera natural ni armónica en el conjunto facial, comenta la Dra. Sofía Ruiz del Cueto.
Y en pacientes más mayores llevamos viendo desde hace años personas o rostros conocidos que han terminado con la popular “pillow face” o rostro de almohada. Se trata de rostros sobre tratados o sobre rellenados que no respetan las proporciones anatómicas adecuadas, señala la Dra. Mar Mira.
Sin huella
La medicina estética sin huella es tratar cada rostro como único e irrepetible. Si alguna cara nos resulta artificial significa que no se ha tratado individualmente, tras un diagnóstico y evaluación exhaustiva, si no que se ha hecho un tratamiento en serie, ya que la huella se demuestra en caras clónicas y sin esencia, señala la Dra. Mar Mira.
Es un movimiento a favor de la belleza, la identidad, la naturalidad y en defensa de la esencia propia de cada persona, que es lo que hacemos siempre nosotras en todos y cada uno de nuestros pacientes: con la medicina estética sin huella abogamos por tratamientos individualizados, tratando las necesidades propias, en el marco de la belleza que es armonía y proporción y con el límite de no perder la esencia individual, afirma la Dra. Sofía Ruiz del Cueto.
De hecho, cuando alguien de nuestro alrededor dice: “tú te has hecho algo”, en vez de: “qué guapa o qué guapo estás”, es que algo falla y nos podemos sentir estigmatizados por ese comentario. Si algo “choca” de una persona en su conjunto es que, según nuestra opinión experta, algo no está bien hecho”, continúa la doctora.
Cada tratamiento tiene que estar integrado en una armonía facial, tanto si se trata de mejorar arrugas, soporte o mejorar la calidad de la piel o el envejecimiento cutáneo. Todo tiene que estar integrado en la esencia personal. No se puede hacer un tratamiento parcheado porque dejará esa huella estética que debemos desterrar, finaliza la doctora Mira.
