La Dra. Cristina de las Heras de Gracia, médica estética de DEMYA, explica
los tratamientos clave para recuperar el equilibrio de la piel y revitalizarla, preparándola para las vacaciones de verano.
La primavera es una etapa clave para recuperar y preparar la piel. El objetivo es reforzar la barrera cutánea, mejorar la hidratación y optimizar la respuesta antioxidante. «Es el momento de llegar con una piel más fuerte, equilibrada y resistente.» Más que hidratar o iluminar, explica, «el verdadero cambio llega cuando la piel mejora su capacidad de regeneración. Una piel que se regenera bien retiene mejor el agua, tolera mejor los activos y refleja mejor la luz», señala la doctora.
Tratamientos: la regeneración de la piel como enfoque
El eje del tratamiento en esta etapa se centra en mejorar la calidad global de la piel desde dentro. «La regeneración se posiciona como el concepto clave, ya que permite mejorar la función cutánea, la hidratación y la respuesta frente a agresiones externas. Una piel que se regenera bien retiene mejor el agua, tolera mejor los activos y refleja mejor la luz», señala la Dra. de las Heras. Este enfoque combina regeneración, reparación de la barrera cutánea y preparación para el aumento de la exposición solar, trabajando la piel como un sistema global y no como problemas aislados.
– Peelings médicos, bioestimulación o skinboosters: En esta etapa, los tratamientos médico-estéticos juegan un papel fundamental. Destacan los protocolos que mejoran la calidad de la piel de forma progresiva y natural. Entre ellos, «los peelings médicos superficiales permiten renovar la capa externa de la piel, mejorar textura, luminosidad y uniformidad del tono. Los tratamientos de bioestimulación cutánea activan los fibroblastos y mejoran la estructura dérmica, mientras que los skinboosters y el ácido hialurónico no volumizador optimizan la hidratación profunda».
– Tecnologías lumínicas y protocolos estimuladores de colágeno: También se incorporan tecnologías lumínicas y tratamientos específicos para manchas y rojeces. «La clave está en combinar renovación, estimulación e iluminación para obtener resultados reales y duraderos», explica la especialista. En este mismo contexto, los tratamientos estimuladores de colágeno cobran especial relevancia, ya que mejoran la elasticidad y la calidad estructural de la piel de forma progresiva.
Regeneración cutánea como estandarte
El objetivo de estos protocolos no es un resultado inmediato, sino una mejora progresiva y sostenida en la calidad de la piel. La hidratación, la luminosidad y la uniformidad del tono son consecuencias de una piel que funciona mejor. La regeneración cutánea se convierte así en el eje central del resultado estético, más allá de soluciones superficiales o temporales.
Rutina domiciliaria
«El cambio de estación también requiere adaptar la rutina domiciliaria», explica. «Se recomiendan texturas más ligeras, refuerzo antioxidante por la mañana y fotoprotección diaria, reservando por la noche activos regeneradores. Entre los errores más comunes destacan abandonar la reparación demasiado pronto, sobreexfoliar la piel o utilizar rutinas no personalizadas. La primavera exige menos impulsividad y más criterio», advierte la doctora.
