La Dra. María José Crispín, nutricionista de Clínica Menorca, explica que el almidón resistente de ciertos alimentos los transforma en aliados para perder peso y cuidar la microbiota intestinal.
¿Qué es y dónde encuentra el almidón resistente?
El almidón es la forma de azúcar que contienen alimentos como el arroz, la pasta o la patata. Cuando se cuecen y se consumen al momento, ese almidón se digiere y se absorbe como glucosa, lo que eleva el índice glucémico y aporta muchas calorías. Sin embargo, si se enfrían tras la cocción y se dejan reposar al menos 24 horas, parte de ese almidón se convierte en almidón resistente, una sustancia que el organismo no puede digerir, pero que alimenta a la flora intestinal.
Es decir, ese mismo alimento que podía hacer engordar se convierte, con un simple cambio de temperatura y tiempo, en un prebiótico natural, que nutre al microbioma, reduce la inflamación, mejora la digestión y ayuda al sistema inmunológico. Y todo eso con menos calorías y más saciedad.
¿Cómo se activa el almidón resistente?
Se activa de una forma facilísima. Solo se necesitan dos cosas:
- Cocer el alimento “al dente” (patata, arroz o pasta) y guardarlo en la nevera al menos 24 horas.
- Consumirlo frío o a temperatura ambiente, sin recalentarlo.
Este método funciona especialmente bien en verano, cuando los platos fríos apetecen más. Puedes preparar ensaladas completas con estos alimentos como base y combinarlos con verduras y proteínas para conseguir un plato saludable, equilibrado y muy saciante.
Además, es muy versátil. La clave está en variar los ingredientes y aderezos. No hace falta comer lo mismo todos los días. Se puede cocer un solo tipo de almidón a la semana (por ejemplo, tres raciones de patata) y crear tres platos diferentes variando las verduras y las proteínas. Al siguiente domingo, toca pasta. Y al siguiente, arroz.
La epidemia de obesidad en las sociedades occidentales ha puesto en el punto de mira la necesidad de comer mejor. Y no se trata de eliminar alimentos, sino de aprender a cocinarlos de forma más inteligente.
El almidón resistente no solo reduce calorías sin quitar sabor, sino que además mejora la salud intestinal, combate la inflamación y ayuda a estabilizar el azúcar en sangre.
