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Inflammaging: la inflamación que acelera el envejecimiento de la piel

La Dra. Ana Rodríguez-Villa, dermatóloga y directora de la clínica IMR (Madrid – Castellana), explica qué es el inflammaging, qué factores influyen en el proceso y qué medidas permiten protegerlo.

«El inflammaging es una palabra que hace referencia a un estado de inflamación crónica, de baja intensidad y persistente en la piel que acompaña o se desarrolla en el fenómeno del envejecimiento», explica la Dra. Rodríguez-Villa.

Envejecimiento de la piel

La inflamación mantenida puede afectar a distintas capas de la piel. En la epidermis, la más superficial, puede comprometer la función barrera, favorecer la pérdida de agua y aumentar la sensibilidad frente a determinados productos o agentes externos. En la dermis, puede modificar la actividad de los fibroblastos, las células encargadas de producir buena parte de la matriz extracelular, incluido el colágeno.

Este proceso también está relacionado con la senescencia celular en la que determinadas células dejan de dividirse como consecuencia de los daños acumulados. Cuando estas células se acumulan, pueden liberar sustancias que mantienen la inflamación. Como explica la Dra. Rodríguez-Villa: «Se crea un círculo vicioso, puesto que el daño celular favorece la senescencia, la senescencia contribuye a mantener la inflamación y ese entorno inflamatorio dificulta la correcta reparación de los tejidos».

¿Qué lo favorece?

Uno de los factores es la exposición acumulada a la radiación ultravioleta ya que puede provocar daños en el ADN, estrés oxidativo y mecanismos inflamatorios relacionados con el fotoenvejecimiento. No obstante, también influyen otros factores, como la contaminación ambiental, el tabaco, dormir poco, mantener una alimentación desequilibrada o llevar una vida sedentaria.

Frente a estos factores, la prevención desempeña un papel fundamental. «En primer lugar, la medida más importante es la protección frente a la radiación ultravioleta», recomienda la Dra. Rodríguez-Villa. La especialista de IMR, centro de dermatología de vanguardia, aconseja utilizar a diario un fotoprotector con SPF 30 o superior, además de optar por la sombra, utilizar ropa protectora y evitar las quemaduras solares.

Tratamientos

«Actualmente, el interés se centra en combinar la prevención del daño, la protección de la barrera cutánea y el uso de activos que ayuden a mejorar la calidad de la piel», explica la Dra. Rodríguez-Villa. La fotoprotección es la base, ya que reduce la exposición a la radiación ultravioleta y el daño acumulativo relacionado con el estrés oxidativo, la inflamación y la degradación del colágeno.

Entre los ingredientes de interés, la Dra. Rodríguez-Villa destaca la niacinamida y los antioxidantes tópicos, como la vitamina C, que pueden ayudar a modular algunos de los procesos implicados en el deterioro cutáneo. Asimismo, la doctora Rodríguez-Villa señala el interés de determinados productos orientados a la reparación del ADN mediante sistemas enzimáticos reparadores en el estudio de los daños asociados al envejecimiento.

No obstante, la doctora recuerda que «hay ingredientes con evidencia clínica para determinados signos del fotoenvejecimiento, pero eso no significa que todos hayan demostrado revertir específicamente el inflammaging».