La medicina estética cuenta con procedimientos que son sencillos y que consiguen mejorar la autoestima del paciente de manera permanente. Uno de estos procedimientos es la otoplastia, que se trata de una cirugía que se realiza en las orejas para corregir características estéticas como la forma, el tamaño o la ubicación de las mismas. Dentro de ellas, la más solicitada y la más conocida es la corrección de las orejas de soplillo, aunque se pueden solucionar otras anomalías.
El procedimiento se trata, tal y como explica la Dra. Elena Jiménez, cirujana plástica y estética, es una cirugía de las orejas y consisten generalmente en acercar la oreja hacia la cabeza de modo que la distancia entre el cráneo y el pabellón auricular se reduzca.
Por ello, prosigue, en una otoplastia modificamos la separación entre las orejas la cabeza y a veces también tenemos que reducir o reposicionar los lóbulos. Incluso realizamos una reducción del pabellón auricular y por lo tanto del tamaño de la oreja.
Por tanto, estos serían los procesos que podemos encontrar en una otoplastia:
– Reducción de la separación oreja cráneo
– Modificación de algunas partes de la oreja creando más pliegues
– Reducción de lóbulo y reposición en línea con el eje de la oreja
– Reducción del tamaño del pabellón auricular.
En la adolescencia, las orejas de soplillo afectan a la autoestima de muchas personas, por eso, suele ser uno de los momentos en los que se realiza la intervención, aunque tal y como explica la doctora Jiménez se suele realizar desde edades muy tempranas como los cuatro o cinco años.
Recuperación
La otoplastia no es un proceso que tenga un gran tiempo de recuperación, además está muy protocolizado. La doctora Jiménez explica que, el tiempo de recuperación se ha acortado mucho y actualmente a partir del tercer día se puede retirar la cinta que hace las veces de vendaje. Tras eso, a partir de ese día sólo la mantendremos por la noche para evitar tensiones sobre la zona operada.
Recomendaciones posoperatorio:
– No utilizar gafas de mucho peso, utilizar cintas que sujeten sobre todo los seis primeros meses o el primer año, tanto en gafas de sol, que suelen tener una montura más gruesa, como cierto otro tipo de gafas.
– No dar traumatismos a la oreja, como pueden ser tirones o ciertas felicitaciones de cumpleaños que a veces suceden.
– Mucho cuidado también con los cascos de la moto que pueden presionar sobre la zona superior.
– Cuidar que la posición de la gafa es correcta y que no apoyamos sobre la cicatriz.
– Uso de protección solar siempre y en especial en el postoperatorio inicial que por el uso nos puede irritar, nos pueda sensibilizar la zona.
– Seguir siempre los consejos del cirujano/a.






