“Los tratamientos funcionan mejor cuando el organismo está en equilibrio. Cuando existe un nivel de estrés elevado, la capacidad de reparación de la piel puede verse afectada”, explica el Dr. Carlos Gómez Zanabria, médico estético, que analiza el impacto del cortisol en la regeneración cutánea y destaca la importancia de un abordaje integral en medicina estética.
El cortisol y la piel
El cortisol es una hormona necesaria para nuestro organismo. El problema, según explica el especialista, aparece cuando sus niveles permanecen elevados durante periodos prolongados. “El cortisol es una hormona necesaria, pero cuando permanece elevada durante mucho tiempo puede acelerar ciertos procesos relacionados con el envejecimiento. La piel pierde calidad, firmeza y capacidad de regenerarse. Por eso siempre digo que cuidarse va mucho más allá de una crema o un tratamiento”.
Es decir, hablar de buena piel únicamente en términos de cosméticos o procedimientos estéticos deja fuera una parte importante de la ecuación. Nuestro descanso, alimentación, ejercicio o nivel de estrés también pueden influir en cómo se encuentra la piel.
El estrés
Según el Dr. Gómez Zanabria, un tratamiento no deja necesariamente de funcionar porque atravesemos una etapa de estrés, pero la capacidad de respuesta de la piel puede verse condicionada. “Los tratamientos funcionan mejor cuando el organismo está en equilibrio. Cuando existe un nivel de estrés elevado, la capacidad de reparación de la piel puede verse afectada y los resultados pueden tardar más en apreciarse”, explica.
Una razón más para dejar de entender la medicina estética como una sucesión de intervenciones aisladas y comenzar a contemplar también qué está ocurriendo en la vida del paciente.
“Suelo apostar por tratamientos que devuelvan hidratación, luminosidad y calidad a la piel, además de estimular la producción de colágeno. Pero tan importante como el tratamiento es entender qué está viviendo ese paciente y acompañarlo de forma integral”, añade el médico estético.
Soluciones
El doctor Gómez Zanabria lo tiene muy claro: “dormir bien, alimentarse de forma saludable, hacer ejercicio y protegerse del sol son fundamentales. Y añadiría algo que a veces olvidamos: encontrar momentos para desconectar. Una piel descansada suele responder mucho mejor a cualquier tratamiento”.






