La fibrina se ha convertido en la gran novedad a la hora de tratar la alopecia y el envejecimiento cutáneo. Son factores extraídos del propio paciente ricos en este componente, con resultados más duraderos que los de crecimiento autólogos clásicos.
El Dr. Amir Tarighpeyma, medico estético, especializado en tratamientos capilares y director de la Clínica Eres, explica que: “se trata de un concentrado sanguíneo autólogo que aprovecha la capacidad natural del cuerpo para regenerarse. La clave de esta evolución es que forma una malla natural o red biológica. A diferencia de los líquidos convencionales, esta malla tiene la capacidad de atrapar y retener a las células y factores de crecimiento en su interior. Es esta estructura la que permite transformar una inyección líquida en un depósito bioactivo que trabaja dentro del tejido durante más de una semana.
En nuestro protocolo capilar, esta red es determinante: se ancla en el punto de inyección y retiene in situ a las plaquetas y células madre. Actúa impidiendo que los factores de crecimiento se dispersen o se degraden rápidamente por el metabolismo local. Básicamente, garantiza que la «fábrica de reparación» permanezca activa en la raíz del folículo el tiempo suficiente para inducir cambios biológicos reales”.
Beneficios
Los factores de crecimiento con fibrina regeneran el folículo y engrosan la fibra capilar, según reconoce el doctor. El tratamiento actúa sobre tres ejes fisiológicos:
– Mejora vascular: Incrementa el riego sanguíneo, asegurando que el oxígeno y los nutrientes lleguen correctamente a la raíz.
– Reactivación: «Despierta» metabólicamente a los folículos que se encuentran en fase de latencia o que se están haciendo finos.
– Estructura: Logra que el pelo nuevo nazca con mayor calibre y resistencia.
Tratamiento
Se trata de un protocolo mínimamente invasivo. “Extraemos una pequeña muestra de sangre, similar a una analítica convencional. La procesamos para concentrar exclusivamente las células reparadoras. Al inyectarlo en la raíz, gracias a la fibrina, creamos una red nutritiva que se queda ahí, alimentando el folículo día tras día. No se trata de regar con agua que se evapora, sino de nutrir el suelo en profundidad”, indica el Dr. Tarighpeyma, divulgador del laboratorio Croma.






