La Dra. Elena Moreno Luna es médico estético de Clínica FEMM (Madrid) habla sobre la sinergia necesaria en medicina estética tanto en tratamientos inyectados como en aparatología:
La aparatología es un procedimiento complementario dentro de la Medicina Regenerativa que utiliza la capacidad del propio cuerpo (con uso, por ejemplo, de plasma rico en plaquetas o células madre) para mejorar la apariencia y reparación de los tejidos, además de estimular la producción de colágeno y elastina, de esta forma los resultados serán más efectivos y duraderos.
Con procedimientos autólogos de PRP o células madre se regenera el colágeno que se ha ido perdiendo. Al añadir la tecnología, el calor que se genera en las capas más profundas de la piel (la dermis) al utilizar un láser, por ejemplo, o una radiofrecuencia incide directamente en los fibroblastos (células que fabrican el colágeno) y comienzan a funcionar, es por eso de la idoneidad para complementar otros tratamientos.
Además, la aparatología mejora y aumenta el flujo sanguíneo de zonas dañadas, disminuye la inflamación y hace que el tejido esté mucho más vascularizado, algo que se reflejará externamente en una piel con más calidad, cuidada y bonita, además de prevenir la flacidez y retrasar otros signos del envejecimiento.
Distintos dispositivos
– Láser. Utilizando el calor producido, regenera y repara las células que pueden estar dañadas por diferentes motivos o circunstancias: edad, malos hábitos, cirugías recientes. También, y es una condición muy interesante para los tratamientos médico-estéticos, da origen a la producción de nuevo colágeno, que mejorará la calidad de piel, elimina arrugas y disminuye flacidez. En nuestra clínica, al ser muy completo y seguro para el paciente, utilizamos mucho la luz pulsada (IPL) para tratar manchas, vascularización y como rejuvenecimiento facial, porque hace una muy buena estimulación del colágeno y reduce el tamaño del poro, con lo que la piel se ve mucho más joven.
Otros ayudan en el restablecimiento tras una cirugía, con la emisión de una longitud de onda muy específica se utilizan para la cicatrización de heridas y la reducción de la inflamación.
– Radiofrecuencia. Hay muchos tipos y según el procedimiento que el profesional médico quiera realizar, se usará uno u otro. En todos ellos su principal función es estimular la producción de colágeno y elastina, al igual que con el láser, ayuda a la regeneración y reparación celular porque aporta mucho oxígeno y nutrientes a los tejidos. La radiofrecuencia subdérmica se utiliza mucho para tratar la celulitis y la grasa localizada, combinada con PRP tiene unos resultados excelentes, progresivos y duraderos.
– Ultrasonidos. Con su acción se favorecerá la circulación sanguínea de la zona aplicada y disminuirá la inflamación, son muy utilizados en tratamientos contra la celulitis y la retención de líquidos para mejorar el flujo sanguíneo y linfático, combinado con células madre. Aunque hoy día ya no son muy utilizados.
– Ondas de choque. Igualmente producen nuevo colágeno, pero, sobre todo, generan nuevos vasos sanguíneos. Son muy utilizadas antes y después de una cirugía. En el mismo quirófano, el cirujano hace un tratamiento con células madre en la zona tratada y, en semanas posteriores, se utilizan las ondas de choque que mejoran la circulación de la sangre y el tejido se reparará mucho antes.






