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Láser contra la rosácea

La rosácea es una enfermedad vascular que afecta a un 10% de la población española. Su presencia puede derivar o ser consecuencia de trastornos de ansiedad social, depresión, tendencia a la introversión y fobia social. La rosácea es una patología de la piel que surge de la inflamación crónica de la dermis. Comúnmente se localiza en las mejillas, el mentón, la nariz y la frente, explica la Dra. Carla Barber, médico estético, y existen factores externos que desequilibran el pH tales como los cambios drásticos de temperatura, aunque también puede derivarse por situaciones de estrés ya que en pleno brote puede ser realmente incómodo debido a la picazón, irritación y rubor.

Utilizar diferentes plataformas de láser permite brindar la mejor solución para cada paciente y tratar las lesiones vasculares inflamatorias a nivel facial, unificando el tono gracias a su acción profunda. Es capaz de absorber la hemoglobina en las capas profundas, el enrojecimiento e inflamación que caracteriza esta patología, la rosácea y cuperosis.

La oxigenación y nutrición de las células de la piel es un proceso interno que tiene lugar gracias a los vasos sanguíneos, en la dermis profunda. Un paciente que sufre de brotes de rosácea y cuperosis de manera habitual se debe tratar con un láser capaz de absorber el exceso de hemoglobina.

Además de las lesiones vasculares, la aparatología láser contribuye a la síntesis de colágeno y elastina. Su excelente potencia produce cambios en la textura asociados a la piel envejecida, por lo que proporciona en la misma sesión el fotorejuvenecimiento 3D. El resultado de todo este proceso es una mejora en la textura de la piel, disminución del tamaño del poro y reducción de la pequeña arruga superficial. Se adapta a cualquier época del año y es apto para todo tipo de pieles, incluso las más sensibles.

Lo diferenciador del tratamiento es el empleo de diferentes aparatologías que cuentan con la tecnología más vanguardista de Neodimio Yag 1064 nm y la tecnología patentada AFT. Su longitud de onda larga permite tratar de forma segura todos los fototipos de piel (I-VI) al no actuar sobre la epidermis, sino en la dermis profunda.