Cada vez existe una edad más temprana en la que hombres y mujeres acuden a consulta por problemas capilares. Así lo han denotado en Hospital Capilar, donde afirman que los hombres comienzan a acudir a consulta a partir de los 17 años, preocupados porque comienzan a notar entradas o una sensación de pérdida de densidad en la zona frontal. Algo que creen que se debe a cuestiones como la información en redes sociales y la normalización de los tratamientos para la alopecia, explica la Dra. Raquel Amaro Silva, médico estético de Hospital Capilar.
En mujeres también ha descendido la edad de consulta. Muchas acuden al especialista entre los 25 y los 30 años por caídas intensas relacionadas con estrés o cambios hormonales; mientras que anteriormente acudían cuando la pérdida era muy evidente. Ahora, buscan un diagnóstico precoz, este cambio es muy positivo, porque en este campo, cuanto antes se actúe, mejores resultados se obtendrán.
La alopecia femenina fue un tema silenciado
Durante muchos años la alopecia femenina fue un tema más silenciado, pero ahora acuden a consulta antes y con menos estigmas. Asimismo, aunque el injerto capilar ha estado históricamente más asociado al hombre, actualmente la mujer ha perdido el miedo a consultar y a tratar su alopecia con abordajes médicos más completos y potentes. También se ha incrementado el número de hombres jóvenes que buscan tratamiento médico precoz para frenar la miniaturización antes de llegar a necesitar cirugía.
Así, el principal motivo de consulta capilar en hombres es la alopecia androgénica y, en concreto, el retroceso de la línea frontal (entradas) y la pérdida de densidad en la coronilla. Además, muchos pacientes consultan directamente por el trasplante capilar, pero siempre explicamos que la cirugía no es una cura, sino una herramienta estética para redistribuir el cabello, por lo que este debe acompañarse de tratamiento médico para frenar la progresión de la caída.
Por tanto, los hombres demandan principalmente el tratamiento médico preventivo con inhibidores de la 5-alfa-reductasa y minoxidil para estabilizar la alopecia. En casos más avanzados, directamente acuden a consulta preguntando por el injerto capilar.
En cuanto a las mujeres, si bien es cierto que muchas acuden por una pérdida difusa de densidad, en los últimos años se ha visto un incremento claro de efluvios telógenos tras episodios de estrés intenso, infecciones, postparto o cambios hormonales. Además, también ha aumentado el número de consultas cuando están atravesando la menopausia. Al respecto, la doctora Amaro afirma que la alopecia en la mujer suele vivirse con mayor carga emocional, porque culturalmente la densidad capilar está muy vinculada a la feminidad y a la imagen personal.
Ellas suelen ser más conservadoras desde el punto de vista quirúrgico y priorizan mejorar su situación mediante tratamiento médico. Buscan mejor la calidad, el grosor y la densidad. En muchos casos, se indican también antiandrógenos y minoxidil, siempre bajo supervisión médica.
¿A qué edad comienza la preocupación real por la caída del cabello?
En hombres, la preocupación suele iniciarse entre los 25 y los 35 años, aunque el proceso puede haber comenzado antes. Mientras tanto, en mujeres, desde Hospital Capilar observan dos picos claros: uno entre los 25-30 años (caídas reaccionales o inicio de alopecia femenina) y otro a partir de la menopausia.
La principal diferencia es que en el hombre el patrón suele ser más visible y socialmente aceptado, mientras que en la mujer el impacto psicológico es mayor cuando la pérdida empieza a hacerse evidente.
En resumen, los hombres suelen acudir buscando una solución visible e inmediata, muchas veces necesitan directamente un injerto. Por su parte, la mujer, en cambio, suele acudir buscando una explicación, un diagnóstico, y entender por qué se le está cayendo el pelo, con el objetivo de recuperarlo en la medida de lo posible, sin tener que recurrir inicialmente a la cirugía. “El hombre pregunta si puede hacerse un injerto; la mujer, por qué se le está cayendo el pelo y cómo puede recuperarlo, concluye la doctora.






