La Dra. Mercè Campoy, médico estético, recuerda la importancia de que los pacientes sepan identificar cuándo están ante un tratamiento seguro y cuándo no: la medicina estética es un acto médico. Puede parecer una obviedad, pero todavía hoy vemos tratamientos que se realizan en lugares que no reúnen las condiciones sanitarias necesarias o por personas que no cuentan con la formación adecuada», explica la doctora.
¿Cómo se puede comprobar?
- Comprobar quién realiza el tratamiento. El paciente debe conocer el nombre completo del médico responsable, su número de colegiado y su formación específica en medicina estética.
- Verificar que el centro dispone de autorización sanitaria U.48. La medicina estética únicamente puede ejercerse en centros sanitarios autorizados. La autorización sanitaria U.48 identifica a los centros acreditados para la realización de actividades de medicina estética y supone una garantía de que cumplen los requisitos exigidos por las autoridades sanitarias.
- Revisar que la información médica sea transparente. La web del centro debe identificar claramente a los responsables médicos, sus credenciales profesionales y la autorización sanitaria correspondiente.
Además, existen sellos de acreditación y estándares de calidad que contribuyen a reforzar la confianza y la transparencia de la información médica ofrecida al paciente (como la WMA, Web Médica Acreditada).
- Exigir la trazabilidad de los productos. Uno de los aspectos más importantes es conocer exactamente qué producto se va a utilizar. El paciente tiene derecho a conocer la marca, el lote y la referencia del producto que se le va a administrar. La trazabilidad es fundamental para garantizar su seguridad.
Los medicamentos y productos sanitarios utilizados en medicina estética deben proceder siempre de canales oficiales autorizados y conservarse siguiendo estrictos protocolos de almacenamiento y transporte.
- Desconfiar de tratamientos realizados fuera de centros médicos. Peluquerías, centros de belleza sin autorización sanitaria, domicilios particulares o espacios improvisados no son lugares adecuados para realizar procedimientos médicos.
Si hay una infiltración, una aguja o la administración de un medicamento, estamos ante un acto médico. Y un acto médico debe realizarse en un entorno sanitario autorizado, con las medidas de seguridad necesarias y la capacidad de respuesta ante cualquier complicación.
Riesgos reales para la salud
Aunque muchos pacientes perciben la medicina estética como procedimientos sencillos o rutinarios, cualquier tratamiento médico puede presentar riesgos si no se realiza correctamente.
Entre las posibles complicaciones derivadas de productos ilegales, sin trazabilidad o administrados por personal no cualificado se encuentran infecciones, reacciones alérgicas graves, necrosis tisular, alteraciones funcionales, secuelas estéticas permanentes e incluso complicaciones médicas de mayor gravedad.






