La flacidez en los brazos es una de las preocupaciones más comunes en medicina estética, que afecta tanto a la elasticidad de la piel, como a la estructura muscular subyacente. La cara interna del brazo, al ser tan fina, muestra con mayor rapidez los signos típicos de envejecimiento que alteran la organización del tejido cutáneo, como es la pérdida de colágeno y elastina, la flacidez y la falta de tono. Las principales causas de este descolgamiento son la genética, una mala alimentación, la falta de ejercicio, la edad, las fluctuaciones importantes de peso y los cambios hormonales, haciéndose más evidente en la menopausia con la pérdida de estrógenos, indica la Dra. Mar Martín Velasco de la Clínica Bonome.
Existe una solución avanzada y no invasiva que trabaja de forma precisa la flacidez y la calidad de la piel desde el interior, logrando unos brazos más firmes, tonificados y rejuvenecidos en una sola sesión.
Protocolo
Se realiza una valoración inicial personalizada para analizar el grado de flacidez. A continuación, se identifica la zona a tratar y se realizan mínimas incisiones tras la aplicación de anestesia local. A través de ellas, se introduce una fibra que, junto con los parámetros establecidos en el equipo, produce calentamiento de la grasa y tensado cutáneo. Aunque puede experimentarse una sensación de calor durante el tratamiento, éste no es doloroso.
El dispositivo empleado es un láser de diodo con una longitud de onda de 1470 nm, que logra eliminar el tejido graso mediante el calentamiento del adipocito sin dañar tejidos adyacentes, al mismo tiempo que se reafirma la piel para prevenir o mejorar la flacidez cutánea, estimulando la formación colágeno.
El láser actúa como un poderoso estimulador de la regeneración celular, mejorando la textura y firmeza de la piel, al penetrar en las capas más profundas de la dermis, proporcionando un efecto lifting natural y permitiendo estilizar y remodelar la zona a tratar de manera personalizada.
Esta técnica se lleva a cabo en una sesión ambulatoria que dura entre 30 y 60 minutos. No requiere anestesia general, solo una leve anestesia local para garantizar la comodidad y no es necesario colocar puntos de sutura.
Una vez finalizado el procedimiento, puede haber un ligero enrojecimiento o hinchazón, pero estos efectos desaparecen en 24-48 horas. Es importante evitar la exposición solar directa durante al menos una semana.
Los resultados del tratamiento comienzan a apreciarse desde el primer día y mejoran progresivamente en los meses siguientes, alcanzando su punto máximo a los 3-6 meses.






