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Venas varices, mucho más que estética

Las venas varices, esas líneas azuladas que aparecen en las piernas, pueden parecer solo una cuestión de estética. Sin embargo, según la Dra. Lara Victoria, médico estético, su progresión puede comprometer la calidad de vida y llevar a complicaciones severas.

Qué son y por qué aparecen

Las várices son dilataciones anormales y permanentes de las venas, generalmente de las extremidades inferiores, causadas por insuficiencia venosa crónica. En condiciones normales, nuestras venas trabajan con un sistema de válvulas que impide que la sangre fluya hacia atrás. Pero, cuando este mecanismo falla, empieza el problema.

Las várices se originan por incompetencia valvular venosa. En condiciones normales, las venas de las piernas contienen válvulas unidireccionales que permiten el retorno de sangre al corazón contra la gravedad. Cuando estas válvulas fallan, la sangre refluye (flujo retrógrado) y se acumula en la vena. Esto provoca hipertensión venosa, dilatación y tortuosidad del vaso. El estasis sanguíneo crónico genera inflamación, cambios estructurales y visibilidad de las venas, explica. Es decir, las venas no hacen su trabajo correctamente, la sangre se queda estancada, la presión se acumula y aparecen las varices. Pero además de este fallo funcional, hay otros factores de riesgo que las potencian: Otros factores que influyen son la genética, la edad avanzada, el embarazo, la obesidad, el sedentarismo o el trabajo prolongado de pie o sentado, el uso de anticonceptivos hormonales y haber padecido una trombosis venosa previa.

Tipos

No todas las varices son iguales ni requieren el mismo tratamiento. La Dra. Lara Victoria nos resume los principales tipos de varices según su tamaño y profundidad:

– Telangiectasias: Son venas muy finas, es decir, menos de 1 mm, como arañitas. Son puramente estéticas, sin síntomas.

– Várices reticulares: Son venas subdérmicas entre 1-3 mm. Tienen un tono azulado y las molestias son leves.

– Venas varicosas: Son venas mayores de 3 mm, tortuosas, que pueden presentar dolor, pesadez y edema.

– Insuficiencia venosa crónica (IVC): Es decir, venas profundas afectadas. Sus síntomas son el edema crónico, úlceras y cambios cutáneos.

Aunque muchas veces son un problema estético, sí pueden ser peligrosas si no se tratan. Las complicaciones más frecuentes son la tromboflebitis superficial, úlceras venosas, hiperpigmentación y dermatitis ocre, varicorragia y trombosis venosa profunda (TVP). Eso sí, no siempre son peligrosas, pero deben evaluarse clínicamente. Su progresión puede comprometer calidad de vida y llevar a complicaciones severas.

Tratamientos

Cuando se trata de tratamiento varices, hay varias alternativas que no siempre implican cirugía ni grandes intervenciones. Lo importante es personalizarlo según el tipo y grado de afectación. El tratamiento depende del tipo y severidad. Las opciones incluyen:

Médico/Conservador: Medias de compresión graduada, ejercicio físico regular, elevación de piernas de forma periódica y fármacos flebotónicos.

Escleroterapia: Inyección de sustancias esclerosantes (como polidocanol) en venas pequeñas, produce fibrosis y desaparición progresiva del vaso.

Terapias térmicas endovenosas: Ablación por láser endovenoso (EVLA) o radiofrecuencia. Técnica mínimamente invasiva que cierra las venas incompetentes por calor.

Cirugía tradicional: Ligadura y safenectomía: resección de venas safenas incompetentes. Requiere anestesia y tiempo de recuperación mayor, pero aún se usa en casos avanzados.

Prevención

Afortunadamente, hay hábitos muy sencillos que pueden ayudarte a evitar su aparición o frenar su evolución: Mantener peso saludable. Evitar estar de pie o sentado prolongadamente sin mover las piernas. Usar medias de compresión si hay antecedentes. Realizar actividad física diaria (caminar, nadar). Elevar las piernas al final del día. Evitar ropa muy ajustada que interfiera con el retorno venoso.

Información facilitada por la empresa Druni.