En los últimos años, la investigación sobre envejecimiento ha puesto el foco en moléculas clave para el funcionamiento celular, como el Nicotinamide Adenine Dinucleotide (NAD), una coenzima fundamental en la producción de energía y en los procesos de reparación del ADN, indica la Dra. Elena Soria, médico nutricionista y estético de la Clínica Menorca.
Los niveles de NAD tienden a disminuir con la edad, lo que se asocia a una menor capacidad de regeneración celular. Este proceso no solo afecta a órganos internos, sino también a tejidos con alta renovación como la piel.
El Nicotinamide Riboside, un precursor del NAD presente en pequeñas cantidades en ciertos alimentos, lo sintetiza el organismo a partir de precursores nutricionales, principalmente formas de vitamina B3 (niacina) y otros compuestos relacionados.
Por tanto, cuando hablamos de dieta y NAD, en realidad nos referimos a alimentos que aportan las moléculas a partir de las cuales el cuerpo puede producirlo. Los principales precursores son la vitamina B3, Nicotinamide, Nicotinamide Riboside y Tryptofano.
Hoy sabemos que la calidad de la piel no depende únicamente de lo que aplicamos sobre ella. Factores como la nutrición, el metabolismo celular o el estrés oxidativo influyen directamente en su capacidad de regeneración y en su aspecto.
Estas son las tres claves para recuperar la piel tras el invierno:
- Reactivar la renovación celular (desde fuera): favorecer la renovación cutánea mediante exfoliaciones controladas, peelings médicos, tratamientos dermatológicos o médico estéticos que estimulen la regeneración de la piel.
- Proteger frente al estrés oxidativo (por fuera y desde dentro): la exposición solar comienza a aumentar en primavera, por lo que es fundamental reforzar la protección frente al daño oxidativo. El uso de fotoprotección diaria y una alimentación rica en antioxidantes contribuyen a proteger las células de la piel frente a los radicales libres.
- Cuidar la nutrición celular: La calidad de la piel también depende del correcto funcionamiento de las células. Una alimentación equilibrada, rica en vitaminas, polifenoles y otros compuestos bioactivos, contribuye a mantener el metabolismo celular y los procesos naturales de reparación cutánea.






