Según un informe de Ipsos (empresa sobre investigación de mercado), 8 de cada 10 personas de todo el mundo desea tener más control sobre las decisiones relativas a su salud. Para Lucía Castro Díaz, gerente de DATAlife, apostar por tecnologías avanzadas como la Inteligencia Artificial (IA) es imprescindible para hacer frente a una mejora y personalización de la atención médica, para que el paciente tome más protagonismo.
Para reforzar importantes ramas de la salud como la investigación, la toma de decisiones o la propia atención médica, los centros de salud están apostando por tecnologías como la IA. De hecho, según el estudio Evaluación de las necesidades y oferta formativa existente, el 45,5% del sector sanitario privado español ya utiliza la IA, sobre todo en el ámbito de eficiencia y ahorro de costes. Sin embargo, “la idea es ir más allá de la transformación digital de los procesos: el objetivo es lograr que estas tecnologías beneficien también a los pacientes acelerando diagnósticos, promoviendo la prevención y personalizando los tratamientos, apunta Lucía Castro.
Principales desafíos:
– Diagnóstico temprano, preciso y personalizado de enfermedades. Con el apoyo de tecnologías avanzadas como la inteligencia artificial y el análisis de grandes volúmenes de datos, es posible identificar enfermedades en sus primeras etapas y desarrollar tratamientos personalizados.
– Compartir datos para lograr un enfoque “Onehealth”. Abordar la salud de manera multidisciplinar exige la colaboración de diversas ramas y la participación de todos los profesionales sanitarios en nuevas investigaciones. Así se logra desarrollar una visión integral, coordinada y capaz de responder eficazmente a las amenazas de salud presentes y futuras. Compartir información de manera oportuna permite velar por la salud física y mental, así como mantener a los profesionales actualizados sobre los avances y datos relevantes en el sector.
– Seguridad de los datos y de los algoritmos de IA. La seguridad de los datos y los algoritmos es de vital importancia, especialmente en un sector tan sensible como el de la salud, donde la confianza y la privacidad de los pacientes son esenciales. Además, surge la necesidad imperiosa de adaptar los nuevos desarrollos a la normativa vigente, para tener como resultado algoritmos robustos, éticos y libres de sesgos que puedan influir en la toma de decisiones médicas.
– Más educación. Invertir recursos para la capacitación en nuevas tecnologías del personal sanitario se vuelve indispensable para que las soluciones basadas en IA tengan aceptación real. Y aumentan las posibilidades de que se involucren en el diseño de nuevas herramientas, aportando así su conocimiento de las necesidades sanitarias.






