Según la Agencia de la Unión Europea para la Ciberseguridad ENISA, los ciberataques representan una amenaza crítica para las pequeñas y medianas empresas (pymes). De hecho, el 57 % de ellas afirma que podría cerrar o declararse en bancarrota una semana después de sufrir un ataque. Este dato evidencia la importancia de la resiliencia empresarial, entendida como la capacidad de una organización para anticiparse, resistir y recuperarse de incidentes de seguridad digital.
En respuesta a esta problemática, la Unión Europea ha impulsado la Ley de Ciberresiliencia (Cyber Resilience Act – CRA), con pautas para diseñar, desarrollar y gestionar vulnerabilidades de software de manera más segura.
Estrategias clave
La iniciativa España Digital 2026, liderada por el Gobierno y el Instituto Nacional de Ciberseguridad INCIBE, busca reducir la brecha de exposición al riesgo. Es preciso implementar una estrategia que asegure el plan de continuidad del negocio a partir del binomio compuesto por ciberseguridad y resiliencia. Dicha estrategia debe establecer procedimientos de respuestas a emergencias basándose en estándares internacionales como la ISO/IEC 22301 y la ISO/IEC 27001.
Algunas medidas concretas en la estrategia de ciberseguridad y resiliencia incluyen:
- Procedimientos de gestión de crisis: Desarrollo de planes de respuesta ante emergencias y planes de recuperación ante desastres.
- Inventario de activos críticos: Identificación y protección de sistemas clave para el negocio.
- Protocolos de respaldo y recuperación de datos: Implementación de copias de seguridad seguras y políticas de seguridad de la información.
- Capacitación y sensibilización del personal: Formación continua sobre ciberseguridad para prevenir errores humanos, una de las principales puertas de entrada para los ciberdelincuentes.
- Supervisión y mejora continua: Evaluación periódica de los sistemas de seguridad para adaptarse a nuevas amenazas.
Las empresas deben reconocer que la relación entre ciberseguridad y resiliencia no es solo una cuestión técnica, sino un pilar estratégico para su sostenibilidad. Como destaca INCIBE (el Instituto Nacional de Ciberseguridad español): “la formación en seguridad de los empleados es tan importante como las medidas resilientes que implementamos en nuestras empresas”.



