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¿Qué tienen en común la respiración y el sueño, la oxitocina y el cortisol, además de la microbiota?

Llegar a comprender cómo la respiración y el sueño, la microbiota y los efectos del cortisol y la oxitocina, están íntimamente ligados para lograr una mayor calidad de vida: vivir más y mejor. Este fue uno de los objetivos de Bioticamente, un acto que reunió en Madrid a profesionales de la medicina como el Dr. Eduardo Anitua, médico estomatólogo e investigador en medicina regenerativa, la Dra. Sari Arponen, internista y biomédica, experta en microbiota y la psiquiatra Marian Rojas Estapé.

Aprender a respirar para dormir mejor

El Dr. Anitua explicó cómo es necesario tomar conciencia de la forma de respirar, un hecho que generalmente es mecánico e incontrolado, pero que su importancia es crucial sobre el resto del organismo y la salud integral, porque “al controlar la respiración controlamos los pensamientos, emociones y frecuencia cardíaca”.

De igual forma afecta directamente sobre la calidad del sueño, “mientras dormimos se produce la máxima actividad cerebral y se consolidan funciones como la memoria, se fortalece el sistema inmune y se renueva nuestra energía”.

La alimentación como medicina

En su exposición, la Dra. Arponen abordó cómo la alimentación consciente y un entendimiento de la microbiota, deriva directamente en un envejecimiento saludable.

En el cuerpo humano habitan 38 millones de millones de bacterias, la alteración y su desequilibrio dará lugar a la disbiosis y con ella los problemas de salud y las enfermedades, desde alergias o dermatitis hasta patologías degenerativas.

Escuchar a la voz interior

“El 90% de las cosas que nos preocupan nunca suceden, pero el cuerpo las vive como si fueran reales”, afirmó la Dra. Rojas Estapé. La especialista habló de la importancia de las relaciones sociales y del conocimiento de uno mismo, para “promover la oxitocina, la hormona de la felicidad, sustancia que se activa con la confianza y con la empatía”. Esta hormona se dispara cuando se fomentan relaciones y actitudes positivas, lo que “inmediatamente hace que baje el cortisol, la hormona del estrés, y que nos sintamos mucho mejor con nosotros mismos y con nuestro entorno”. El mejor antídoto para el cortisol y el miedo es la oxitocina. Vivimos en una sociedad marcada por la hiperconectividad, llena de estímulos y por la búsqueda de la felicidad instantánea, en un mundo cada vez más polarizado, crispado e irritado, lo que nos produce mucho malestar mental y físico. A veces un simple cambio en nuestra forma de ser y actuar con nosotros mismos puede cambiar muchas cosas en nuestra mente, en nuestro cuerpo y en nuestra forma de relacionarnos con los demás.