Al hilo de la última y excesiva película de Demi Moore, La Sustancia, de la que se ha dicho casi de todo, se han vuelto a poner encima de la mesa los problemas mentales derivados de la idealización del cuerpo y su belleza. Aquí se nos habla de la gerascofobia o mirodexia, es decir el miedo a envejecer o a cumplir años.
Parece que poco a poco estamos ampliando el diccionario de la Real Academia: a la anorexia y dismorfofobia, bien conocidas, vamos sumando desórdenes mentales sólo entendidos de nuestra sociedad del Siglo XXI. Pero, el problema que subyace realmente es la falta de profesionales con una formación sólida que puedan tratar estas afecciones, porque según los últimos datos oficiales las plazas que se ofertan en los hospitales para psicólogo interno residente son 274 para toda España, en otras palabras, tocamos a seis psicólogos por cada 100.000 habitantes. Un país, el nuestro, donde se reconoce que el 34% de la población está afectada por algún trastorno mental. Eso sí, las secciones donde se venden libros en los grandes almacenes están atestadas de libros de autoayuda en la que el famoso de turno nos cuenta lo mal que lo ha pasado. Y si lo queremos más fácil, lo tenemos en todos los formatos a nuestro alcance: videos, viñetas y podcast para redes sociales, simplemente a golpe de click y de likes les llenamos un poco más el bolsillo porque la salud mental se ha convertido en un mero objeto de consumo.
En un audio que escuche recientemente, un cómico reconvertido en psicólogo-influencer conversaba con un ex deportista de élite readaptado en coach-psicopedagogo y decían textualmente entre risas: “si tu talento está en vender el malestar, monetízalo porque estás perdiendo dinero y veamos la parte buena de esto”, un podcast donde incluso se llegó a emplear la palabra “sordidez” al hablar de las reuniones de Alcohólicos Anónimos, aun reconociendo su valía porque uno de estos contertulios dijo haber acudido a ellas en uno de los peores momentos de su vida.
No nos hacen falta más famosos hablando de sus problemas de salud mental. Lo que de verdad necesitamos son más profesionales que trabajen sobre el terreno que nos sepan cuidar y cuiden las palabras que utilizan para ello.
Exactamente igual que se necesitan más profesionales médicos en todas las especialidades, también en Medicina y Cirugía Estética que, a veces, sepan decir que no a algunas de las demandas de sus pacientes porque puedan estar derivadas de trastornos mentales.






