En la última década, se ha hecho notoria una tendencia creciente entre los hombres que eligen tratamientos médico-estéticos para mejorar su apariencia de manera natural y progresiva. De hecho, actualmente, tres de cada diez hombres son usuarios asiduos de la medicina estética, según el último informe de la Sociedad Española de esta disciplina.
Además, estudios recientes revelan que el 60% de los hombres está interesado en los procedimientos de rejuvenecimiento facial, debido a la concientización respecto al cuidado de la piel y los cambios que esta experimenta con el paso de los años. Esto ha llevado a muchos a buscar soluciones personalizadas que se adapten a cada etapa de su vida, con el objetivo de prevenir, corregir y rejuvenecer su rostro de manera efectiva y segura.
30 años: Prevención de los primeros signos y cuidado de la piel
A partir de los 30 años, explica la Dra. Almudena Royo, médico estético de IML Clinic (Instituto Médico Láser), los tratamientos están diseñados para la prevención y el mantenimiento de una piel saludable. Una limpieza profunda tiene efecto luminoso, o la mesoterapia facial, que aporta vitaminas y ácido hialurónico, permiten mantener la piel revitalizada y protegida frente a los primeros signos de envejecimiento. Además, los láseres y peelings contribuyen a la renovación celular, mejorando la uniformidad del tono y reduciendo imperfecciones.
40 años: Corrección y estimulación cutánea
La piel comienza a mostrar signos más evidentes de envejecimiento a partir de los 40 años, por lo que los tratamientos se centran en la corrección y estimulación de la piel. Los inductores de colágeno ayudan a potenciar la firmeza cutánea, mientras que los factores de crecimiento (PRP) bioestimulan la piel para mejorar su elasticidad y textura. Para quienes desean refrescar su mirada, los tratamientos para ojeras combinan infiltraciones y láseres, atenuando el aspecto de ojos cansados y aportando luminosidad.
50 años: Tratar la flacidez y recuperar el soporte
Las opciones de rejuvenecimiento avanzado se convierten en una excelente alternativa para restaurar la firmeza y mejorar la calidad de la piel cuando se van acercando los 50 años. El ácido hialurónico ayuda a recuperar volúmenes perdidos e hidratar la piel. Además, las infiltraciones en el tercio superior del rostro ayudan a reducir las líneas de expresión en la frente, el entrecejo y las patas de gallo. Para una renovación intensiva, los láseres y peelings profundos permiten tratar manchas, arrugas y textura irregular, aportando un aspecto más uniforme y rejuvenecido.






