Cada vez más pacientes se ponen en manos de especialistas dermo-estéticos para la retirada de los rellenos, bien sea porque no están contentos con el resultado o han sufrido algún tipo de efecto secundario. La Sociedad Española de Medicina Estética (SEME) publicó recientemente un comunicado en el que, recogiendo las recomendaciones de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), alertaban de que este procedimiento debe ser realizado exclusivamente por médicos debidamente cualificados y con formación específica en estas técnicas. El Dr. Leo Cerrud es médico estético con consulta en Madrid y Panamá y explica:
La retirada de rellenos es una práctica común, pero, de igual modo, poco habitual en medicina estética, y las razones por las que se pide pueden ser diversas:
- Sobrecorrección: es decir, cuando se utiliza más producto del que se necesita.
- Arrepentimiento: el paciente decide que no le gusta lo que le han puesto, prefiere no esperar a que reabsorba de manera natural y se lo quiere retirar lo antes posible.
- Error en la infiltración: cuando se infiltra en lugares equivocados o en planos incorrectos.
- Cuando hay algún efecto no deseado: como alguna reacción inflamatoria o alérgica (o inmunológica) excesiva que no remite con el tiempo ni con tratamientos habituales, o bien complicaciones vasculares, como la oclusión arterial, que puede causar necrosis o pérdida de visión si no se trata a tiempo.
- Cuando hay algún compromiso vascular (obstrucción o compresión), para evitar el peligro de necrosis.
- Materiales permanentes como los biopolímeros y siliconas que deben ser retirados quirúrgicamente. Esta práctica es por suerte muy antigua (más propia de los años 90) y ya casi no se usa este tipo de material “permanente” que tantos problemas dio, y tan difícil es de corregir.
El papel de la hialuronidasa
La hialuronidasa es una enzima que directamente descompone el ácido hialurónico (un componente, como sabemos, natural del organismo) y permite su degradación total y absorción. Es decir, digamos que es como un “antídoto”. Esta enzima está presente en la naturaleza (en humanos y en diversos animales) y también ha sido sintetizada en laboratorio para uso médico; existe la de origen bovino, ovino y recombinante humana. Podemos afirmar que es hoy una opción médico estética necesaria y que debe estar siempre presente en la consulta como posible solución, ya que es fundamental y forma parte del arsenal de posibilidades de cualquier clínica de medicina estética seria, porque solo existe en el mercado este “disolvente” para este “material susceptible de ser disuelto”: la hialuronidasa y el ácido hialurónico, respectivamente. Hay que resaltar que no existe, de momento, ningún disolvente para la hidroxiapatita cálcica, la policaprolactona, el ácido poliláctico o los biopolímeros que solo se pueden retirar quirúrgicamente.






