La Dra. Andrea Marroquín, médico estético de Clínica Menorca, hace un repaso y explica pormenorizadamente las virtudes del ácido hialurónico (AH):
Esta sustancia está presente de forma natural en nuestro cuerpo, especialmente en la piel y las articulaciones. Con el tiempo, las células pierden la capacidad de producirlo y no solo se pierde volumen, sino también luminosidad, elasticidad y firmeza, la piel se vuelve más seca y fina y aparecen las arrugas.
A su vez tiene una capacidad única: puede retener hasta 1000 veces su peso en agua. Esto le permite mejorar la elasticidad de la piel, atenuar líneas finas y potenciar la producción de colágeno, y aporta un aspecto más terso y luminoso.
Versatilidad y reversibilidad en medicina estética
Cuando se utiliza como inyectable, el AH permite lograr resultados naturales, temporales e inmediatos, y cuenta con la ventaja de que puede revertirse en caso necesario mediante una enzima llamada hialuronidasa. Cada vez se realizan más tratamientos preventivos, los pacientes quieren mantener su esencia, no quieren caras iguales, buscan verse bien con un aspecto cuidado y saludable. Esto, en general, no lo consigue el AH por sí solo, va asociado a un estilo de vida.
Distintos tipos
No todos los ácidos hialurónicos (AH) son iguales. En medicina estética se utilizan diferentes tipos en función del objetivo del tratamiento y de las necesidades de cada paciente.
Ácido hialurónico reticulado:
Es un relleno dérmico, su estructura química está “reticulada”, es decir, sus cadenas están entrelazadas para hacerlo más denso y duradero. Retiene más agua y su permanencia varía entre los seis y los dieciocho meses. Está indicado para aportar volumen (labios, pómulos o mentón), rinomodelación, o para tratar arrugas profundas (surco nasogeniano, la glabela o líneas marioneta). Se integra de manera natural en el tejido, dejando paso libre a nutrientes esenciales como la glucosa, el oxígeno, los factores de crecimiento y las hormonas. Suele recomendarse a partir de los 30 años o cuando empieza a notarse la pérdida de volumen facial.
Ácido hialurónico no reticulado:
Es el mismo que encontraríamos en la piel. En Medicina Estética este AH no modificado químicamente se emplea en mesoterapia para hidratar la piel en profundidad. Mejora la luminosidad, recupera la elasticidad, suaviza la textura y contrarresta la sequedad. Se puede infiltrar en pacientes más jóvenes a partir de los 20 ó 25 años como tratamiento preventivo o para mejorar la calidad de la piel tras periodos de estrés, exposición solar o deshidratación. Es especialmente recomendable tras el verano para combatir los signos de la sequedad y restablecer el metabolismo celular cutáneo.
Tiempo de reabsorción
El tiempo de duración del AH no es igual para todos los pacientes ni para todas las zonas del rostro, depende de varios factores:
- El tipo de AH: los más reticulados (es decir los más densos) duran más, entre 12 y 18 meses. Los más ligeros, indicados para zonas con más dinamismo, como labios o líneas finas, entre 6 y 9 meses.
- Zona de aplicación: Cuando se infiltra en áreas cercanas al hueso o en zonas poco móviles como el pómulo o el mentón, el resultado se mantiene más tiempo. En zonas con mucho movimiento (labios, surcos nasogenianos) se reabsorbe más rápido.
- Metabolismo del paciente: cada organismo procesa el producto de forma distinta. Factores genéticos influyen, pero también el estilo de vida: personas jóvenes, con metabolismo acelerado o con actividad física intensa, suelen reabsorber el ácido hialurónico antes.






