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Ginecomastia: el crecimiento del pecho en hombres más allá de la estética

La ginecomastia es el agrandamiento patológico de una o ambas glándulas mamarias en niños y en hombres causado por un desequilibrio entre las hormonas estrógeno y testosterona, explica el Dr. Alessandro Thione, especialista en Cirugía Plástica Reconstructiva y Estética.

Distintas etapas de la vida

Esta patología puede desarrollarse en diferentes momentos de la vida, aunque existen tres etapas en las que es más frecuente: durante la adolescencia es relativamente habitual y, en muchos casos, puede resolverse de forma espontánea. También puede aparecer en la edad adulta, especialmente entre los 30 y los 50 años, debido a cambios hormonales o factores externos. En edades más avanzadas, puede surgir como consecuencia de las variaciones hormonales asociadas al envejecimiento.

Se recomienda consultar a un especialista cuando el aumento del pecho persiste en el tiempo, cuando aparece dolor o sensibilidad que limita las actividades cotidianas, cuando existe una asimetría marcada entre ambos lados o cuando el crecimiento se produce de forma repentina sin una causa aparente.

Impacto físico y emocional

Aunque no suele considerarse una enfermedad grave desde el punto de vista médico, la ginecomastia puede provocar síntomas físicos como sensibilidad, dolor o sensación de inflamación en la zona pectoral. En algunos casos, estos síntomas pueden dificultar la práctica de actividades deportivas que implican impacto o movimientos repetitivos del torso.

Sin embargo, el efecto emocional suele ser aún mayor y este malestar suele vivirse con miedo al estigma, lo que hace que muchos hombres retrasen la consulta profesional.

Diagnóstico y tratamientos

El diagnóstico suele comenzar con una exploración física. Posteriormente, se puede solicitar análisis de sangre con estudio hormonal y pruebas de imagen como la ecografía mamaria, que permite diferenciar si existe tejido glandular o grasa acumulada.

En determinados casos, también puede ser necesaria una ecografía testicular u otras pruebas complementarias para descartar alteraciones hormonales más complejas.

El tratamiento dependerá de la causa. Cuando la ginecomastia está relacionada con un medicamento o un desequilibrio hormonal puede revertirse corrigiendo ese factor. En algunos casos leves, las medidas no quirúrgicas como la dieta o el ejercicio pueden ayudar a mejorar la situación.

Cuando no existe una causa corregible la solución más eficaz y definitiva suele ser la cirugía, que combina liposucción y extirpación del tejido glandular. Se recomienda la cirugía, sobre todo, cuando la ginecomastia se mantiene estable en el tiempo, no responde a otras medidas e, insiste, afecta física o emocionalmente al paciente.