“A ver, esa niña, que tiene derecho a hablar, que todos vosotros sois muy feos”, de esta forma el presidente de Real Madrid, el Sr. Florentino Pérez autorizó una pregunta en la rueda de prensa que se estaba celebrando en esos momentos en la entidad futbolística. La periodista en cuestión, Lola Hernández, de la Cadena Fox tiene 54 años, de los que lleva 32 dedicados al periodismo deportivo. Cuando después del incidente, de manera reiterada la llamaban los medios, no podía por menos que expresar su malestar porque nadie le preguntaba por su opinión como la profesional que es, sino porque la habían llamado “niña”.
Obviamente, el comentario sobre la belleza queda descalificado por sí solo.
La Dra. Bernadine Healy, primera directora del National Institutes of Health, la principal agencia de Estados Unidos responsable de salud pública y biomedicina, describió lo que llamó el “Síndrome de Yentl”: la invisibilidad médica donde las mujeres reciben peor atención cardiovascular y son infradiagnosticadas, tratadas tarde o ignoradas al no presentar el clásico dolor en el pecho. La Dra. Healy toma el nombre de la película protagonizada por Barbra Streisand en la que debe hacerse pasar por un hombre para poder acceder a la escuela y poder estudiar el Talmud.
Otro dato que siempre llama la atención es que las juntas de gobierno de los estamentos administrativos de empresas, colegios o asociaciones profesionales, históricamente están copadas por hombres, incluyendo las sanitarias, incluso las relativas a profesiones tradicionalmente femeninas.
Hace unos días, la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM) nombró por primera vez en sus 35 años de historia a una mujer como presidenta de la organización. Vaya por delante toda mi admiración y respeto a sus presidentes anteriores, magníficos y reconocidos profesionales médicos, pero ¿quién mejor que una mujer para hablar y hacerse oír sobre una etapa de la vida que solo le ocurre a ella?
Según datos aportados por diversos estudios, se confirma que el Síndrome de Yentl sigue vigente e incluso, cada año y en países desarrollados, fallecen más mujeres que hombres a causa de eventos cardiovasculares.
Plantearé una hipótesis remota: ¿qué ocurriría si la presidencia del Real Madrid la ocupara una mujer?






