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Tratamientos que NO son para el verano

El Dr. Sergio Quintero, médico estético, explica cuáles son los tratamientos que deben ser pospuestos hasta después de las vacaciones, los motivos médicos que hay detrás de esta recomendación.

Hay procedimientos cuyo resultado depende en gran medida de que la piel pueda recuperarse sin exposición solar intensa. Retrasar unas semanas el tratamiento no significa renunciar a él, sino hacerlo en el momento adecuado para obtener el máximo beneficio y minimizar riesgos.

IPL

La luz pulsada intensa (IPL) es uno de los tratamientos que más precaución requiere durante los meses estivales. Su mecanismo de acción consiste en actuar sobre el pigmento, por lo que una piel bronceada o con una exposición solar reciente incrementa el riesgo de desarrollar manchas o alteraciones de la pigmentación.

Cuando existe un aumento de melanina, el IPL pierde seguridad porque ya no distingue igual entre el pigmento que queremos tratar y el de la propia piel.

Peelings químicos

Los peelings químicos de intensidad media o profunda permiten mejorar manchas, textura y signos del envejecimiento, pero dejan la piel temporalmente más sensible frente a la radiación ultravioleta.

Después de un peeling necesitamos que la piel se recupere sin agresiones externas. En verano eso implica una disciplina muy estricta con la fotoprotección, evitar largas exposiciones al sol e incluso modificar algunos hábitos de ocio.

Láseres de rejuvenecimiento

Los tratamientos de rejuvenecimiento con láser, como el láser CO₂ fraccionado o el láser de erbio, también suelen reservarse para los meses de menor radiación solar. Al actuar sobre las capas más superficiales de la piel para estimular su renovación, dejan la piel temporalmente más vulnerable y requieren extremar las precauciones frente a la exposición solar para minimizar el riesgo de hiperpigmentaciones y favorecer una correcta recuperación.

Escleroterapia

La eliminación de arañas vasculares mediante escleroterapia tampoco suele ser la mejor opción antes o durante el verano. Las altas temperaturas favorecen la dilatación de los vasos sanguíneos y el tratamiento requiere, además, utilizar medias de compresión y limitar la exposición solar durante los días posteriores.