El aumento de pecho es la cirugía más demandada, supone cerca del 32% de las cirugías estéticas, es decir que solo en España se realizan más de 16.000 operaciones de pecho al año.
Las alteraciones en la forma o tamaño del pecho, bien por genética, por edad, lactancia, pérdida de peso o cualquier otro factor, pueden afectar tanto al bienestar físico de la mujer como al emocional, provocando baja autoestima, inseguridad o dificultad para que la ropa le siente bien, vestidos ajustados, escotes, tops de tirantes, incluso el traje de baño, básico en esta época del año, explica el Dr. Ángel Martín, cirujano plástico y director de Clínica Menorca.
La cirugía de aumento de pecho es una solución eficaz para conseguir el seno deseado, pero no es una decisión que deba tomarse a la ligera. Es fundamental elegir un centro cualificado y un cirujano plástico con amplia experiencia que dé confianza y puedan resolver todas las posibles dudas.
Procedimiento
Es un procedimiento que se utiliza para corregir defectos de volumen y forma del pecho, bien por cuestiones congénitas o adquiridas. La mujer se lo debe plantear en el momento que no se siente contenta con el volumen de su pecho de forma natural, cuando queda atrofia residual tras lactancias y embarazos o cuando el pecho está ligeramente caído.
Antes de entrar en quirófano se realiza una historia clínica y un estudio preoperatorio: una analítica, un electrocardiograma y una ecografía mamaria, resonancia magnética o mamografía. El aumento se realiza a través de una pequeña incisión que se practica, bien alrededor de la areola, en el surco submamario o en la axila. La incisión se diseña para que la cicatriz resultante sea casi invisible. A través de esta incisión se crea un bolsillo y se coloca la prótesis, directamente debajo del tejido mamario o debajo del músculo pectoral. La paciente sale de quirófano con unos drenajes que se retirarán al día siguiente y un apósito o un vendaje sobre las mamas.
El procedimiento se realiza con anestesia local con sedación o anestesia general. Aunque es una cirugía ambulatoria, se recomienda permanecer una noche en la clínica, pues hay que estar acompañada las siguientes 48 horas. Salvo las primeras molestias postoperatorias, que se controlan con analgesia habitual, a las 48h se puede hacer vida prácticamente normal, aunque es posible que note molestias durante las primeras 3 semanas.
Prótesis
Tienen varias capas rellenas de gel cohesivo y van con marcado CEE. En cuanto a la forma pueden ser anatómicas o redondas con mayor o menor proyección. La elección de los implantes se realiza de forma conjunta, entre la paciente y su cirujano, atendiendo al tamaño y forma del pecho y el tórax e intentando satisfacer las expectativas de la mujer.
Los implantes, necesitan supervisión, exámenes periódicos con resonancia magnética. Ante cualquier cambio se debe consultar con el cirujano. Cabe la posibilidad de una cirugía adicional si surge alguna complicación.
Posoperatorio
Es recomendable el uso de un sujetador compresivo posoperatorio durante 1 mes después de la cirugía. Cuando la paciente sale de quirófano ya lo lleva puesto. A partir del tercer día hay que empezar con los masajes manuales de drenaje linfático para disminuir la inflamación posoperatoria. A los 15 días se retira la sutura intradérmica.
A partir de las primeras 48-72 h se puede realizar la práctica totalidad de las actividades habituales. La incorporación laboral puede tardar entre una y dos semanas en función del tipo de actividad que desarrolle. Durante 10 días la paciente debe evitar golpes, levantar peso, conducir y durante un mes no puede realizar ningún tipo de deporte.






