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¿Qué es el pH de la piel y porqué es importante?

La Dra. Sandra Hermida, médico estético explica que el pH de la piel es muy importante y hay que prestarle atención para mantener una barrera cutánea fuerte y sana.

Según numerosos estudios, el pH natural o fisiológico de la piel del rostro está entre 4,7 y 5, mientras que en el cuerpo varía según la zona y se sitúa generalmente entre 4,5 y 5,2, comienza la doctora. Este pH ácido, está asociado a importantes funciones y propiedades para la piel: un pH ácido ayuda a luchar contra los patógenos –que mantiene la integridad de la barrera cutánea y preserva la microbiota–, regula los procesos de queratinización y descamación, contribuye a la cicatrización de heridas, participa en la síntesis de lípidos y ceramidas y tiene propiedades antiinflamatorias.

Causas de su desequilibrio

El equilibrio del pH de la piel puede alterarse debido a diversos factores. Uno de ellos es el uso de productos inadecuados. Muchos productos de belleza y cuidado de la piel, como limpiadores faciales y exfoliantes, pueden alterar el pH cutáneo si no están formulados para ser compatibles con su acidez natural. Los limpiadores con pH muy alto (alcalinos) pueden despojar a la piel de sus aceites naturales, desequilibrándola. Además, la exposición prolongada al sol, la contaminación y los cambios extremos de temperatura pueden afectar también al pH de la piel. Estos factores pueden alterar la barrera cutánea y, por tanto, su equilibrio ácido. También hay que tener en cuenta que, aunque la exfoliación es una parte importante del cuidado de la piel, el uso excesivo de productos exfoliantes puede provocar irritación, alterando el pH natural y debilitando la barrera protectora.

Las fluctuaciones hormonales, que pueden ocurrir durante el ciclo menstrual, el embarazo o la menopausia, también pueden influir en el pH de la piel, provocando sequedad, brotes o sensibilidad. Por último, “una dieta rica en alimentos procesados, azúcares y grasas puede impactar negativamente el pH de la piel. Además, el estrés y la falta de sueño pueden afectar su equilibrio.

Su cuidado

Cuando el pH de la piel está desequilibrado, se traduce en una piel más seca y sensible, más propensa a infecciones por hongos, dermatitis tipo psoriasis o incluso acné, y que puede presentar irritación en algunas zonas. Por tanto, “para preservar el pH de la piel debemos utilizar productos específicos para el cuerpo y/o rostro, adaptados a nuestro tipo de piel. En cuanto a productos de higiene, se recomiendan los limpiadores suaves y tratamientos de limpieza con un pH cercano al de la piel (entre 4,2 y 5,5). Lo mismo ocurre con las fórmulas faciales, a excepción de los peelings y los tratamientos antiacné que pueden bajar a 3,5, favoreciendo los productos con prebióticos y postbióticos, finaliza la experta, colaboradora de la empresa Druni.